El blog de Pepe Promedio

¿Qué necesitas para ser una mujer emprendedora?

Poco a poco la mujer emprendedora va abriéndose un hueco en un campo que, hasta hace no demasiado tiempo, parecía reservado a los hombres. La brecha de género empieza a romperse, pero todavía hay muchas mujeres que no terminan de decidirse a dar el paso de poner en marcha su propio negocio.

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Conseguir o no el éxito depende de muchos factores, pero es fundamental que te analices a ti misma y compruebes si reúnes las características esenciales para cualquier persona que quiera emprender. Así que vamos a ver cuáles son.

La mujer emprendedora cree en sí misma

Querer o desear algo con mucha fuerza no te llevará a conseguir tus objetivos. Pero si no tienes confianza en ti misma seguramente tampoco los alcanzarás.

De ahí la importancia de tener una buena autoestima y confiar en tus capacidades. Porque emprender es una actividad de valientes. Si crees en tu éxito y además trabajas para conseguirlo, estarás mucho más cerca de él.

Conoce tus debilidades y tus fortalezas

A la hora de poner en marcha un negocio es imprescindible hacer un estudio de mercado, y dentro de él hay que hacer un análisis DAFO que nos permita ver las debilidades y fortalezas de la idea que queremos desarrollar y las oportunidades y amenazas que hay en el mercado.

Pues bien, antes de llegar al punto de hacer un análisis de mercado tienes que hacer tu propio DAFO y conocer tus puntos débiles y tus puntos fuertes. Así podrás estudiar cómo sacar partido de tus fortalezas y buscar soluciones para tus debilidades.

Sé capaz de márcate metas viables

Una de las razones que pueden llevar a una mujer emprendedora al fracaso es ser demasiado exigente consigo misma a la hora de plantearse metas

Para emprender necesitas marcarte unos objetivos, y está bien que seas ambiciosa, pero no conviene excederse, especialmente si nunca has tenido tu propio negocio.

Una buena emprendedora trabaja con objetivos a corto-medio plazo. Por la sencilla razón de que esto permite hacer una mejor planificación de los recursos disponibles y tomar decisiones antes de que sea demasiado tarde en caso de que algo vaya mal.

Sal de tu zona de confort

Emprender es arriesgar. Como decíamos al principio de este artículo, nada ni nadie te va a garantizar el éxito, aunque tengas la mejor idea del mundo. 

Cuando asumes la tarea de poner en marcha un proyecto tienes que asumir igualmente que va a haber obstáculos en tu camino que serán más o menos difíciles de superar. Por eso, es fundamental que tengas la actitud necesaria para hacerles frente y no rendirte a las primeras de cambio.

Aprende a priorizar

Trabajar por cuenta propia es muy diferente a trabajar por cuenta ajena. Muchas emprendedoras llevan a cabo una microgestión en la que se encargan ellas de absolutamente todo lo relacionado con su negocio, y esto implica invertir mucho tiempo en la carrera profesional.

Está bien que le des importancia a tu proyecto, pero recuerda que tu trabajo es parte de tu vida, no tu vida. Así que no te olvides de darle prioridad a otras cosas que también sean importantes para ti, como tu familia o tiempo para ti misma.

Ser una mujer emprendedora no es fácil, pero si te conoces bien a ti misma y sabes organizar tu tiempo, no hay razón para que no alcances el éxito.

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