PROTECCIÓN VERDADERA

Mediante la contratación de un seguro de vida Temporal (5, 10, 15, 20, 25, 30 años) evitamos el riesgo de que cualquier cambio en nuestro estado de salud impida que la Compañía Aseguradora no nos renueve, precisamente cuando más lo necesitaríamos (es el caso de los seguros renovables anualmente).

LEER MAS

INVERSIÓN CORRECTA

En función del tiempo disponible, existencia de otros recursos, así como otras circunstancias en torno a la economía de nuestros clientes. Sin plazos “fijos” y con aportaciones periódicas logramos los mejores resultados.

LEER MAS

PLANIFICACIÓN ADAPTADA

A través de nuestra herramienta principal, el Análisis de Necesidades Financieras (ANF) es posible adaptar el Plan a cualquier circunstancia concreta de nuestros clientes.

LEER MAS

AHORRO EN PRODUCTOS

La gran mayoría de las personas están pagando 2, 3 ó 4 veces por un producto, sin saberlo. Ayudamos a corregir tales gastos superfluos, previo conocimiento de los productos que el cliente ya tiene contratados.

LEER MAS

PROTECCIÓN VERDADERA.

Mediante la contratación de un seguro de vida Temporal (5, 10, 15, 20, 25, 30 años) evitamos el riesgo de que cualquier cambio en nuestro estado de salud impida que la Compañía Aseguradora no nos renueve, precisamente cuando más lo necesitaríamos (es el caso de los seguros renovables anualmente).

Proteger a la familia significa asegurarles el mismo nivel de vida en caso de un fallecimiento prematuro. Con un seguro temporal uno puede lograr este objetivo, y además también se protege a sí mismo en caso de IAP o enfermedad terminal.

“Una modalidad aconsejable: Temporal Constante”. El asegurado pacta con la aseguradora el número de años durante los cuales quiere tener la cobertura y la indemnización que quiere recibir si se produce el fallecimiento durante ese plazo. En función de esos dos factores se calcula la prima, que se divide en cuotas iguales a lo largo de la vida del seguro. Las primas y el capital que se perciben permanecen constantes.”

(OCU, revista compra maestra nº 237).

 

  Barymont: Protección verdadera Volver