Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, los accidentes de trabajo con baja experimentaron un aumento del 4,6% entre enero y mayo de 2019 en comparación con los mismos meses del año pasado.
El plan de prevención de riesgos laborales es la medida más efectiva que tenemos para mejorar la seguridad en el empleo. El empresario debe implantarlo, pero es fundamental que los trabajadores estén concienciados y cumplan con todas las medidas de seguridad. El objetivo es minimizar los riesgos que implica el trabajo y así evitar que los empleados sufran daños durante el desarrollo de su actividad.
En este artículo vamos a profundizar en esta materia y conocer las obligaciones de todos los implicados, cómo es la elaboración del plan y cómo se debe ejecutar.
Todo trabajo implica una serie de riesgos más o menos graves para la salud del trabajador. Mientras que un mozo de almacén puede romperse un pie si se le cae una caja encima y no lleva botas de seguridad, un oficinista puede lesionarse la muñeca si no cuenta con un reposamuñecas.
Como todos los trabajos tienen riesgos diferentes, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que cada centro de trabajo debe contar con su propio plan de prevención de riesgos laborales.
Este documento analizará cada puesto de trabajo y los riesgos asociados al mismo, previendo a la vez las medidas que se deben adoptar para evitar que los empleados sufran daños.
Toda la información relativa a dicho plan de prevención se recoge en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y el Real Decreto de Servicios de Prevención.
Una de las obligaciones básicas del empresario es velar por la seguridad y la salud de sus trabajadores. En materia de prevención de riesgos laborales esto implica:
Para elaborar un plan de prevención de riesgos laborales el primer paso es conocer qué riesgos implica cada puesto de trabajo en la empresa.
Es fundamental identificar y agrupar las diferentes actividades que se llevan a cabo en la empresa. Una vez identificadas las tareas se examina cómo desarrollarán los trabajadores su función, y es entonces cuando se pueden empezar a apreciar los riesgos.
Ahora la tarea se divide en dos partes:
La ley permite que sea el propio empresario el que se encargue de la evaluación o incluso que la encomiende a un grupo de trabajadores. Sin embargo, esto implica dejar algo tan importante como la prevención de accidentes laborales y enfermedades profesionales en manos de personas que realmente no son expertas. De ahí que muchas empresas encomienden esta tarea a servicios externos de prevención.
En el caso de empresas que tengan más de 500 trabajadores, o que teniendo menos desarrollen actividades con un mayor riesgo, es obligatorio que exista un servicio propio de prevención formado por especialistas en riesgos laborales.
Si del análisis realizado se desprende que existen riesgos frente a los que los trabajadores no están protegidos, el empresario está obligado a planificar la actividad preventiva a fin de reducir los riesgos.
Él es el encargado de hacer el seguimiento de la planificación para asegurarse de que las medidas estarán instauradas lo antes posible.
Después de hacer el análisis de riesgos y evaluar la posibilidad de que dichos riesgos se transformen en un daño, se pasa a la elaboración del plan de prevención de riesgos laborales propiamente dicho. Este tendrá las siguientes partes:
Los riesgos laborales son muy reales y pueden ocasionar graves daños a los trabajadores. Por eso, cada día cobra más relevancia en las empresas la protección del trabajador frente a los riesgos que puedan afectar a su salud.
El empresario debe centrarse en la labor de realizar una buena gestión de riesgos, mientras que los trabajadores deben preocuparse por conocer bien y cumplir el plan de prevención de riesgos laborales de su empresa. Frente a los accidentes laborales, toda prevención es poca.