Si eres pequeño empresario o autónomo y estás harto de lidiar con clientes morosos, te explicamos cómo poder reclamar tus deudas una forma ágil y sencilla mediante el procedimiento monitorio.
Como ya sabrás intentar cobrar una deuda puede llegar a convertirse en un calvario. Por eso se creó el procedimiento monitorio para que esta tarea sea más rápida, económica y sin demasiada burocracia ni papeleo. ¿Suena bien verdad? Te explicamos los pasos a seguir.
Se trata de un procedimiento judicial especial que sirve para reclamar el pago de una deuda con independencia de su importe. Eso sí, las deudas a reclamar tienen que cumplir estas características:
Podríamos decir que el procedimiento monitorio tiene dos fases diferenciadas:
Demanda inicial: El acreedor o demandante presenta la demanda en el juzgado de primera instancia que corresponda con el domicilio del deudor. En esta demanda debe aparecer como mínimo los siguientes datos:
Este procedimiento se puede iniciar sin abogado ni procurador cuando la cantidad de la deuda sea inferior a 2.000 euros.
Requerimiento del pago: cuando en el Juzgado admiten la demanda y revisan la documentación justificativa, se notifica al deudor un plazo de 20 días hábiles para que haga frente al pago.
Tras esta notificación pueden darse tres circunstancias:
Las principales ventajas de este tipo de procedimiento es que son rápidos y poco costosos. Suelen ser bastante efectivos cuando el deudor tiene liquidez suficiente para hacer frente al pago pues supone un aviso de que si no paga, lo llevarás a juicio.
En muchas ocasiones, son un buen toque de atención a un cliente para que sepa que tus reclamaciones de cobro van en serio y que debe pagarte.
Ahora que conoces este procedimiento monitorio seguro que sabes cuándo puedes utilizarlo y que te ayuda a controlar la liquidez de tu negocio.