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La jubilación se jubila

Que el sistema de pensiones es algo que hay que revisar el algo obvio, pero que es urgente hacerlo es algo que desde Bárymont llevamos casi una década explicando.

Los datos apuntan a que el actual sistema de pensiones debe pensar en retirarse, pues ha quedado obsoleto según los tiempos que vivimos hoy, con la pirámide demográfica dándose la vuelta.

Pero para saber porqué la demografía tiene la culpa, hoy vamos a repasar un poco la historia del sistema de pensiones. Saber de dónde vino, por qué se creó, o como funciona exactamente, nos servirá para entender qué hacer para solucionar una situación que hoy ya se está tornando problema.

El sistema de pensiones que utilizamos en España (y citamos este ejemplo porque es el rango de acción de Barymont, de momento) tiene como "padre" al canciller alemán Bismarck.

Bueno, en realidad es el inventor de las prestaciones por incapacidad laboral de larga duración, o bajas por enfermedad.

A finales del siglo XIX, Bismarck creó una ley que concedía un subsidio a los trabajadores que sufrían una incapacidad.

Se consideró la edad avanzada como una forma de incapacidad (de hecho, las aseguradoras lo siguen considerando así, porque en edad de jubilación no conceden coberturas por invalidez)

Aquella ley dispuso que cualquier trabajador alemán que cumpliese los setenta cobraría el subsidio, pero siendo la esperanza de vida de 45 años, muy pocas personas llegaban a disfrutarla.

Esa pensión era una especie de lotería del Estado, donde cada persona aportaba una pequeña cantidad y solo los más afortunados podían finalmente disfrutarla. ¿Podría esa ser la primera "Bolsa de pensiones"?

En España se creó el actual sistema de pensiones en los años 60, y la edad de jubilación se estableció en 65 años que, en esa época, era muy aproximada a la esperanza de vida.

Hoy la edad media de mortalidad está más allá de los 80 años; por eso se está pasando de tomar como referencia el último salario a tomar el salario promedio.

Sí, quizás las primeras pensiones se basan en la idea de una lotería del Estado, pero la diferencia es que, al contrario de lo que les ocurría a los trabajadores del XIX, la posibilidad de ganar hoy día es casi del 100 %.

Esto es realmente insostenible, así que para evitar la quiebra del sistema, cada trabajador debe optar por reducir el premio en efectivo o rebajar la probabilidad de ganar (duro, pero es cuestión de números).

En definitiva, lo que tenemos es un sistema "de reparto", en el cual los jubilados deben contar con la solidaridad de los que trabajan actualmente, y de la misma manera, los trabajadores actuales deben esperar que su jubilación la paguen las siguientes generaciones obreras. 

¿Y por qué el sistema está quedando obsoleto? Pues simplemente porque el entorno que permitía que ese sistema funcionase ha cambiado radicalmente en las últimas décadas.

Hoy no explicaremos nada más que por qué se ha generado el problema. Otro día hablamos de la solución.

¿Tienes prisa? Ponte en contacto con Barymont y solicita reunirte con uno de nuestros asesores.

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