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Preexistencia

Si tú fueses dueño de una aseguradora, ¿asegurarías a todo riesgo un automóvil que ya estuviese chafado?. De eso va hoy el artículo de los lunes, de la llamada “Preexistencia”.

En nuestro trabajo del día a día nos surgen constantemente cuestiones técnicas relacionadas tanto con el sector asegurador como con el sector bancario.

Hoy nos centraremos en este palabro, la preexistencia, y no creo que necesite mucha más que explicación que algún ejemplo real. Y aquí tenemos el de hoy:

Una persona, hoy cliente, entendió perfectamente la necesidad de proteger su patrimonio antes de tenerlo. Eso se consigue, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, protegiendo los ingresos de la persona en cuestión. Un seguro de vida "bien hecho", en definitiva.

Procedimos a rellenar la solicitud, y en el cuestionario médico nos encontramos con una cuestión médica importante: le faltaba un riñón desde hacía varios años, por una cuestión que no viene al caso ahora. El caso es, que el cliente me preguntó si debía ponerlo en el cuestionario, a lo que le respondí que por supuesto.

Claro, él entendió que era posible que se le rechazase el seguro o se le aplicase un incremento por el riesgo derivado de la falta de ese órgano, y lo que proponía es que si no lo poníamos sería más fácil que la aseguradora aceptarse el “riesgo” (esa es la causa de un seguro) 

Mi respuesta no fue tal, sino otra pregunta, para que él llegase a su propia conclusión:

- Si tu fueses la aseguradora, ¿Querrías saber todas las circunstancias antes de aceptar cubrir un riesgo?
Y si ocurriese algo derivado lo que no te explicaron, ¿Pagarías la indemnización?

La respuesta fue inmediata:

- Tienes toda la razón. No creo que me pagasen si pudiesen demostrar que les mentí, claro. A mí no me gustaría que me lo hiciesen. 

Así, rellenamos la solicitud indicando todo correctamente, le indiqué que sería bueno que fuese preparando los informes médicos que tuviese, porque seguramente se los pedirían… y todo acabó con la póliza concedida en pocas semanas, con unas condiciones especiales aceptadas por parte del cliente que suponían un incremento (más que aceptable) en la prima final.

Así, basado en este caso, hago varias aclaraciones:

Que todas las aseguradoras pagan, pero que investigarán si la causa del siniestro no existía con anterioridad (preexistencia) antes de pagar.

Que ante una solicitud con un riesgo añadido, como es el caso, la aseguradora puede optar por rechazar asegurar el riesgo, o por dar al cliente dos opciones:

1- Aceptar el riesgo con un incremento de la prima (precio)

2- Aceptar el riesgo excluyendo todo lo que se derive del estado ya existente en el momento de la solicitud. Para el caso que he nombrado es si la aseguradora hubiese incluido una cláusula (que el cliente acepta o no antes de contratar) en la que diría algo así como “quedan excluidos todos los siniestros derivados de la falta del riñón…etc, etc).

Así que ya sabrás que no se puede asegurar a todo riesgo un coche que ya está chafado.

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