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Principios y valores

Los principios que deben regir cualquier empresa no son como un traje que hoy está de moda y un departamento de márketing confecciona para que la empresa luzca bien.

En las últimas semanas, todos los integrantes de Barymont y Asociados hemos asistido a la Reunión Anual de Compliance, donde hemos recertificado conocimientos sobre protección de datos, política de blanqueo de capitales, funciones y obligaciones legales de cada agente de la empresa, etc, etc.

Pero lo que hoy quiero traerte, amigo lector, es un pequeño fragmento del discurso que el presidente de Barymont y Asociados, Don Emilio Montaraz, nos dejó a todos, como recordatorio de los pilares importantes de la empresa.

Lo que precede a este fragmento habla de la cantidad de normas, reglas y prohibiciones que tenemos en esta sociedad, y más aún en un sector tan regulado como el del asesoramiento financiero. 

Emilio Montaraz – RAC 2018

“La norma surge al tiempo que se van perdiendo valores y principios que procedentes del derecho natural y sin ningún carácter coactivo siempre deben regir nuestro comportamiento.

Es un problema básicamente cultural y educativo, con la desintegración social a la que hoy asistimos y que ha sido producida por el abandono de valores que estorbaban a quienes han crecido valiéndose de la simple especulación, al tiempo que han llevado al mundo a un punto de crisis que nada tiene que ver con la economía.

Sin embargo, este es el mundo y el momento que nos toca vivir.

Las empresas tratan de paliar estos efectos reflejando en códigos de ética normas que contienen principios en los que establecen lo que es bueno, malo, permitido o deseado respecto a las acciones o decisiones que se toman.
Esto es lo común; pero lo que ya no es tan frecuente es que su contenido produzca el efecto deseado entre sus componentes, por los comportamientos y decisiones verdaderamente importantes, en los que entra en conflicto lo ético con lo legalmente posible, siempre estarán determinados por el carácter del individuo, máxime cuando lo moral y ético no es coactivo.

Puedo decir con inmenso orgullo que en Barymont damos un paso más profundo en la declaración en cuanto a principios y valores rigen nuestra conducta como profesionales.

La empresa no es más que una proyección de lo que cada uno somos como personas. Quizás suene a una utopía, pero puedo decir bien alto que esta es nuestra realidad.

Respetamos desde lo más profundo los valores que cada uno aporta en Barymont y los principios que los mueven para su ejercicio.

¿De verdad creemos que una declaración de principios creados como un traje a medida nos haría más valiosos como empresa?. ¡Rotundamente no! Pues creo que únicamente serviría como disfraz para quienes careciesen de un mínimo contenido, que con toda probabilidad no les importaría llegado el momento dejar a un lado los mismos cuando su interés se enfrente al del otro. 

Los principios no son como un traje que hoy está de moda y un departamento de márketing confecciona para que la empresa luzca bien. Son faros y leyes naturales que nos guían y que nunca debemos quebrantar, orientándonos en la rectitud, integridad y honestidad que los clientes merecen de nosotros; y son la base de la confianza cuya, como extensión, de las relaciones que debemos cultivar de forma continua entre nosotros.

Su valor es permanente y trasciende nuestro entorno llegando hasta los demás.

Este es nuestro compromiso personal, social y laboral, al tiempo que aportamos nuestro granito de arena para contribuir no solamente a que decenas de miles de personas logren su independencia financiera con nuestra intervención, sino a que el mundo sea un poquito mejor a través de nuestro ejemplo.

En cuando a Barymont, involucraremos a nuestros proveedores aún más en los objetivos que como empresa pretendemos hacia una necesaria dignificación del sector, requiriendo de ellos la elaboración de aquellos productos que sirvan para satisfacer exclusivamente las necesidades de nuestros clientes, tal y como siempre hemos hecho, por delante siempre de nuestros intereses económicos.

Al mismo tiempo, sembraremos facilitando información e impartiendo el mínimo de formación, de forma comprensible, que ayude a las personas a tomar decisiones más acertadas sobre su presente y futuro financiero.

La inversión de la pirámide demográfica y la incapacidad de las pensiones públicas nos obliga a actuar con la máxima urgencia para paliar el efecto catastrófico que llevará a cientos de miles de personas hacia la indigencia.

Está en nuestras manos, y debemos evitarlo.”

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