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Cartas del Presidente: Emilio Montaraz Castañon

Algo más sobre los paradigmas

Creo que hoy debo iniciar este camino contigo como extensión de lo que te comenté hablando de los paradigmas. Lo cierto es que estos generan “estabilidad” en un mundo estable, aunque en grados y por causas distintas.

Para unos, la mayoría, supone una garantía de permanencia en su zona de confort, aunque sobrevivan debajo de un puente;para otros la principal fuente de ingresos, por lo que no les interesa que nada cambie. Dependiendo del paradigma desde el cual observemos esta realidad, podemos establecer numerosos grupos, pero no me quiero dejar uno muy especial por su arraigo educativo, como es aquél que se aglutina dentro de un paradigma como refugio de incompetentes.

                No me refiero a su voluntad ¡Dios me libre!, sino al “producto acabado” y “preparado” para vivir en un mundo que ya no existe y del cual hablé contigo días atrás. Por esta razón no me extiendo, pero permíteme que de ello subraye el valor de la educación como instrumento en manos del propio sistema. La jaula es perfecta. De ella nadie quiere salir y si alguien lo intenta ya se encargarán de disuadirle sus colegas de presidio.

                Afuera hay tormentas, olas continuas, vientos huracanados, terremotos y tsunamis. ¿Por qué vas a desear salir de la “seguridad” de tu celda?... Como te digo, el propio sistema se ha encargado de convertir “oportunidades” en enemigos a batir.

                Durante muchos años me he dedicado a compartir las muchas y algunas grandes oportunidades que encontraba en el camino. Te aseguro que más del noventa por ciento de las personas las rechazaban sin tan siquiera conocer de qué se trataba. ¿Tiene esto algún sentido?... ¡pues sí!: Nuestro deber es guardar las llaves de nuestra propia prisión. Es una cuestión indiscutible si quieres vivir sin complicaciones y, además el sistema premia a los más listos y entregados.

                Llegados aquí creo importante señalar que no soy un antisistema, pues como sostengo somos proclives a encasillarnos por conceptos ya establecidos. De lo que hablo es de superar esas percepciones que tratan erróneamente de integrar el todo abierto, en una parte cerrada y hermética, como la que representa todo paradigma. Es necesario un sistema, un orden que nos ayude a vivir fuera del caos. Pero debemos avanzar muy rápido para que el ser humano vuelva a tener papel de protagonista. Ello no es posible y ni tan siquiera deseado si, como te dije, nos olvidamos de nuestra propia esencia.

                Permíteme un consejo que te va a ayudar: a lo largo de este camino que recorremos juntos, nunca deben perder relevancia tus paradigmas. Debes tenerlos siempre en cuenta y muy especialmente cuando debas tomar decisiones, pues si no lo haces corres el riesgo de equivocarte más fácilmente. Se trata de algo muy sencillo. Solo debes asegurarte de que tus valores no resultan dañados. Al principio mantendrás discusiones contigo mismo, pero pronto descubrirás que la fuerza que te aportan esos acuerdos te facilitará la huida hacia este nuevo mundo, en el que todos debíamos estar. Mantente firme y continúa avanzando.

                Nos queda aún mucho camino por recorrer y te aseguro que a lo largo de él pondré a prueba tu capacidad de sorpresa. Paso a paso irás descubriendo que lo que para muchos es una utopía, para nosotros ya es una sola realidad. Mientras ellos continúan prisioneros de sus paradigmas, en Bárymont estamos construyendo otro escenario desde raíces que lo apuntalan sólidamente.

                ¿Podría definir ahora lo que es Barymont?... ¡por supuesto!, aunque de nada serviría sino para confundir y etiquetar, dado que lo envolvería en otro paradigma. Pero no me resisto a la tentación y por ello voy a dar algunos rasgos, aunque debo pedirte ya una decisión por tu parte, como amigo acompañante: que continúes dándome la oportunidad de sentirte a mi lado; que no te quedes con la limitación que todo modelo supone y sientas que te hablo de todo un mundo, del mundo Barymont.

Hemos llegado a este momento en el que estoy seguro de que entiendes lo básico que da vida a una empresa como la nuestra, pero eso no significa que ya estés capacitado para comprender cada elemento que lo define. Las raíces que sustentan a Barymont son profundas, como ves. Tanto para sostener un fuerte tallo, que es lo que aparece a los ojos de los demás, como para potenciar su crecimiento más allá de moldes conocidos. ¿Sigues ahí?

En cuanto a su contenido, Barymont es una empresa en continua creación, cuyo eje central y como fin en si mismo es el factor humano, en cuyos valores se basa. Se estructura sobre materiales flexibles para afrontar cambios continuos, en garantía de la estabilidad de quienes la componen. Diferencia con claridad la parte de “negocio” de la parte de “empresa”, renunciando esta al eventual beneficio de un capital que ya ha sido amortizado, para ser compartido. Una Visión clara nos mueve hacia el cambio de un mundo en el que nuestros valores lo envuelvan como único paradigma. ¡Este es el mundo Barymont!

Si nos atenemos a la parte formal, al traje que vestimos, somos una Correduría de seguros especializada en planificación financiera familiar, autorizada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones para el desarrollo de nuestra actividad, regulada y supervisada por esa misma institución. Nos estructuramos como Franquicia para asegurar la duplicación correcta de aquello que funciona, en pos de nuestra expansión mundial y en coherencia con nuestra Visión. A nuestro “saber hacer” sumamos nuestro “saber ser” que actúa de guía.

No te compliques. No voy a intentar cuadrar ningún círculo, sino ofrecerte la posibilidad de que rompas el tuyo. Solo sigue acompañándome.

Mientras tanto, relaja tu mente y abre tu corazón. Se ve todo más claro.

 

Emilio Montaraz Castañon

Presidente de BARYMONT & ASOCIADOS, S.A.

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