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Cartas del Presidente: Emilio Montaraz Castañon

Los paradigmas

Hasta ahora, como te habrás dado cuenta, solo estoy planteando temas que nos permitan tener una visión más amplia del mundo que nos rodea. El hecho de no ver o entender algo no significa que no nos afecte, sino todo lo contrario y más de lo que piensas. Influye en nuestras decisiones y en nuestro comportamiento, hasta el punto de ser determinante no solo en los logros que alcancemos, sino en el grado de felicidad con el que recorremos el camino de nuestra existencia.

Si añadimos a esto el efecto mariposa(el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo), el caos está servido. En lo que a ti y a mí nos interesa solo debes saber que con pequeñas acciones puedes cambiar muchas cosas que no te gusten y, lo que aún es más importante, influirán en tu futuro.

Durante siglos la sociedad ha ido resolviendo esta cuestión a base de cambiar de paradigmas, sin la necesidad de que las personas tuvieran conciencia de esos cambios. Los paradigmas se han forjado evolutivamente y no por capricho o mandato de nadie. Se trata de nuestra percepción de la realidad, definiéndola y descalificando otras opciones. El paradigma nos envuelve y nos controla definiéndonos también como individuos. Limita la percepción objetiva y deposita en nosotros verdades que en realidad no lo son. Tiene que ver con el sistema, pues es un modelo sobre el que todo gira y se desarrolla.

Te confieso que desde hace más de 20 años tomé conciencia de la necesidad de cambio de paradigmas. Como consecuencia de ello, hoy me siento un tanto desplazado de la realidad que los demás perciben, pues en numerosas ocasiones me resulta imposible ser entendido por mi entorno. En cierto modo esto no es lo más importante de mi proceder, sino el llegar a descubrir caminos por los que mis valores y mis sueños pueden avanzar juntos de la mano. Alargando un poco más esta confesión, te revelo que para mí es la parte más frustrante de este camino.

En relación con ello quiero contarte una anécdota reciente. Una de tantas a las que no acabo de acostumbrarme, pero que me ayudan a entender lo que trato de expresar y avala mi conclusión de que los paradigmas estancan la evolución.

Como sabes, la trayectoria seguida por Bárymont atrae la curiosidad de medios que se interesan por nuestra empresa. Hace unas semanas uno de ellos pidió una entrevista, a la que acudimos Javier (mi hijo) y yo, además de Andrea (Responsable de Comunicación). Con la grabadora en marcha, el periodista nos hace la primera pregunta: “¿Qué es Barymont?” Me apresuré a responder y durante 5 minutos expuse las bases sobre las que se construye, que en nada obedece a moldes convencionales: “valores, factor humano como fin en sí mismo, inestabilidad de la empresa en garantía de la estabilidad de quienes la componemos, no beneficio al capital, estructura flexible, franquicia meritoria, sinergias, etc., etc.”.

Cuando terminé mi exposición, el experto periodista (de un medio “especialista en emprendedores”) me dice: “Todo eso que me has contado está muy bien, pero no me vale. Solo quiero que en 20 segundos me digas lo que es Barymont…” Por supuesto que en ese momento acabó mi intervención. Pasé el testigo a Javier, pues tiene una gran capacidad de concreción, continuando él con el resto de preguntas.

En realidad lo que buscaba el entrevistador era una empresa distinta pero construida sobre el modelo convencional, porque así podría ser fácilmente expresado y entendido. En  sus paradigmas, que son los mismos desde los que observan la “realidad” sus lectores, no tiene cabida nuestra empresa como “emprendedora”. ¡Toma ya!

Unos días después nos comunicó que “nuestra empresa no encajaba”, por lo cual no lo iban a publicar.

Le puse el calificativo de anécdota, como si fuera un caso aislado,para no cargar tintas sobre ello. En realidad tenemos suficiente experiencia en este terreno como para poner el cartel de “aviso a navegantes”, pues el mismo paradigma de lo que significa una empresa emprendedora, excluye a quienes precisamente por su capacidad emprendedora se salen del sistema.

Quizás sea atrevido, pero pasado este divertido tiempo de cambio, he llegado a conclusiones muy poco ortodoxas sobre si es importante o no cambiar de paradigmas en estos tiempos.

Cuando avanzas aferrado al futuro y abres caminos donde no existían, te das cuenta de que no puedes encajar en ningún nuevo paradigma, pues el mundo ha cambiado más rápido que tú y sientes la necesidad de cambio constante de modelo. Es por ello que descubrí que solo existe un paradigma: aquel que tiene sus raíces en la propia esencia del ser humano y los valores que lo definen.

No es acertado centrar nuestro enfoque en cambiar de paradigma. No se trata por tanto de cambiar de ángulo de visión, sino de desarrollar nuestra capacidad humana para elevarnos y contemplar nuestro mundo desde todos los ángulos. De esta forma ¿no crees que serás más certero en tus decisiones?... Es la mejor para conciliar tu mente, tu corazón y tus sentidos, al tiempo que avanzas felizmente por este camino que ya es tu éxito.

Así se concibe y nace Barymont. No es una teoría a explorar, sino una realidad ya existente de creación y avance continuo; donde tiene cabida todo emprendedor que apuntale su existencia sobre valores propios del ser humano. Aunque para algunos no encaje en su modelo.

Por favor ¡no cambies de paradigmas!... ¡Quítatelos de encima! 

                Seguiremos hablando. El camino es largo, así que ahora toca descansar.

                Gracias por acompañarme.

 

Emilio Montaraz Castañon

Presidente de BARYMONT & ASOCIADOS, S.A.

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