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Cartas del Presidente: Emilio Montaraz Castañon

Negocio vs Empresa

Si todo cambia a tanta velocidad como vemos, lo más natural es que afecte a todos los ámbitos de la vida, incluidas las empresas. Las compañías deben responder a las necesidades que el ser humano demanda del nuevo y variable mercado, pero no todas están preparadas porque, desde su concepción, fueron creadas para crecer sobre la estabilidad.

El crecimiento sobre una base fija e inmóvil, las hace más débiles cuanta más altura desarrollan. Cuando se construyen sobre elementos rígidos, en coherencia con un modelo que siempre ha funcionado, contemplan hoy las grietas que anuncian un más que posible derrumbe. Por el contrario la flexibilidad de sus componentes hace que los más altos rascacielos soporten grandes terremotos.

No hay tiempo que perder. Es urgente una labor educativa que enfoque en la toma de conciencia de esta realidad, al mismo tiempo que en la preparación de emprendedores, capaces de afrontar los retos del futuro como oportunidades que son. ¡Rompamos esos viejos paradigmas! y anticipémonos hoy a ese futuro en el que, nos guste o no, viviremos el presente del resto de nuestra vida.

                Ya han quedado en el pasado aquellos tiempos en los que las empresas acudían a la Universidad en busca de los mejores de cada promoción. Creo que es la Universidad quien debe ir al encuentro de emprendedores que lideran y marcan el ritmo del mercado y de la humanidad fuera de las aulas. A mi entender solo así, cohesionando nuestro aprendizaje con las cambiantes necesidades del mercado, podremos afrontar con éxito ese futuro.

                Y es que hasta se hace difícil diferenciar entre dos conceptos que nuestro sistema ha llegado a fusionar confundiéndolos, como son el de “negocio” y el de “empresa”. Te sugiero que entres en google y leas sobre ello. Las diferencias únicamente las refieren a tamaño, recursos, productos y/o servicios. Toda discutible distinción se hace desde el paradigma ya existente, sin tener en cuenta que el molde ya no sirve.

                Te invito a ver el panorama desde una posición externa, más alta, con visión panorámica de 360º y unos ojos conectados a tu propia esencia de ser humano. O lo que es lo mismo, en la medida que te sea posible, desde fuera de los paradigmas establecidos. Nada mejor para ilustrarlo que nuestra propia historia.

                Bárymont nació como consecuencia de un negocio en marcha y creciente. Como autónomos desarrollábamos nuestra actividad de forma totalmente exitosa, liderando el mercado en el sector con nuestra especialización en Planificación Financiera. Para nosotros se había convertido en una verdadera cruzada, dado el alto grado de necesidad que existía (y existe) del valor que aportábamos. Desde EE.UU., repentinamente, se decidió cerrar en España. Un simple y frío comunicado sirvió como despedida de una filial que pertenecía a la mayor empresa del mundo (Citigroup) por aquellos años.

La necesidad imperiosa de llevar soluciones financieras reales a cientos de miles de familias en este país hizo que surgiera Bárymont, dando respuesta y creando una empresa al servicio del negocio ya existente.

                La parte humana de aquél negocio caminaba siempre por delante, como faro que nos orientaba hacia un mundo mejor y los resultados económicos indicaban que lo estábamos haciendo correctamente. Fueron años maravillosos que vivimos muy intensamente, al tiempo que aprendimos a dar la espalda a obsoletos paradigmas. Hoy los años nos dan la razón, confirmando que la realidad actual en nada difiere de nuestra visión de entonces.

Fue necesario afrontar este reto para entender muchos de los argumentos que me hacen ver, pensar, sentir y actuar de la forma en que lo hago. El nacimiento de Bárymont no se produjo para sustitución de aquella compañía que se fue, sino para dar continuidad a un negocio ya vivo, que necesitaba un entramado de gestión para seguir avanzando. Vi entonces meridianamente claro que el negocio no es parte importante de una empresa, sino que más bien al contrario ésta es únicamente un elemento necesario dentro del negocio. El armazón de la empresa debía ser muy flexible y fuerte, con el fin de garantizar un crecimiento sostenible y adaptable a cualquier circunstancia.            

                Los eruditos de la materia señalan el negocio, más o menos como la antesala para la creación de una empresa. Lo importante para ellos es la empresa, como culminación de un esfuerzo que busca el éxito como si de un producto acabado se tratara. ¿Es éste el estado de madurezal que todo emprendedor debe dirigirse? ¿O sería la antesala de una muerte anunciada?

                Siendo aplicable también a la vida empresarial, madurez significa capacidad de cambio. Se enfrenta directamente al paradigmático concepto de “fruta madura”, cuyo destino no es otro que caer del árbol que le da la vida. Porque es en las raíces y en el tronco, donde se genera y fluye la savia que alienta la vida y da sus frutos. Esto ocurre con las empresas y, lo que es aún más importante, también con el ser humano.

                Como consecuencia de su propio origen, en Barymont es el negocio quien de forma permanente nos orienta hacia los más grandes logros, pues son sus líderes quienes actúan de faro, quedando la empresa como mero instrumento de control, gestión y administración.

                Barymont empresa aporta la intendencia que Barymont negocio necesita en cada momento, valiéndose para ello de cargos ejecutivos que ejercen su responsabilidad en aras de que raíces y tronco cumplan con su objetivo de dar vida. La empresa, como tal, no es más que un elemento necesario al servicio de lo más importante: el negocio.

                Quiero terminar hoy con la reivindicación que hice al principio, exigiendo una educación acorde con las necesidades de los nuevos tiempos. Educar no es inundar nuestros cerebros de conocimientos ya existentes, sino liberar nuestras mentes de las ataduras que estos suponen, al apuntalar paradigmas que se fortalecen generación tras generación.

                Date la oportunidad de descubrir y desarrollar tus propias potencialidades. En Barymont te ayudamos a conseguirlo.

 

Emilio Montaraz Castañon

Presidente de BARYMONT & ASOCIADOS, S.A.

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