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Bienes de inversión: concepto y ejemplos

¿Cuáles son los bienes de inversión en los que vale la pena invertir? Esta duda suele surgir en el mundo de los negocios, puesto que sirven para desarrollar alguna actividad económica y es necesario conocer cómo funcionan para obtener mejores resultados financieros. Sigue en estas líneas para profundizar en el tema.

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¿Qué son los bienes de inversión?

Los bienes de inversión son productos a los que se les da un uso como medio de explotación y lucro a lo largo de un tiempo. A diferencia de otros bienes, los de inversión se enfocan en la utilidad que se les dará.

Por ejemplo, imagina que instalas un negocio de pizzas y compras un ordenador para registrar las ventas y emitir facturas del negocio. En este caso, el ordenador es el bien de inversión.

Cabe destacar que los bienes de inversión se deben ubicar dentro del activo del balance de un negocio.

Deducción fiscal de los bienes de inversión

En términos fiscales, es necesario saber dónde se declaran los bienes de inversión. Cualquier empresa está obligada a responder ante el Libro de Registro de Bienes de Inversión, debido a que este tipo de bienes se deben deducir de forma distinta.

Para que estos bienes puedan considerarse como deducibles, existen parámetros para delimitarlos respecto al IVA y el IRPF:

  • Para el IVA: el bien debe valorarse con un valor mayor a 3.005 euros.
  • Para el IRPF: el bien debe tener un valor de 300 euros.

Ejemplos de bienes de inversión

A continuación enumeramos algunos ejemplos de bienes de inversión que los autónomos y Pymes suelen adquirir:

  • Un software informático
  • Un dispositivo móvil
  • Mobiliario de oficina
  • Un equipo informático
  • Un coche para transporte

Estos son solo algunos ejemplos básicos, normalmente de oficina, que suelen comprar las empresas que iniciarán sus actividades económicas. Pero, ¿cómo identificar y clasificar un bien de inversión? Es necesario tener en cuenta los siguientes factores para considerarlo como tal:

  • Que la necesidad de adquirirlo sea indispensable para la actividad económica.
  • Que su vida útil sea superior a 1 año.
  • Que no se trate de un bien consumible.
  • Que se trate de un único producto.

Como verás, los bienes de inversión son considerados herramientas de trabajo con fines de explotación para que la actividad económica fluya. Lo único a tener en cuenta es que el gasto que se genere de estos bienes se deben gestionar de forma correcta para evitar incidencias fiscales y obtener el mejor rendimiento financiero.

Si estás iniciando tu vida como autónomo y tienes algunas dudas sobre cómo operar de la forma correcta, acércate a un asesoramiento financiero para tomar las mejores decisiones sin afectar tu futuro. Además, Pepe Promedio y su familia te invitan a consultar la guía de fiscalidad para autónomos… ¡Al fin podrás acertar en tus negocios!

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