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Factoring sin recurso para financiar tu negocio

En España, muchas empresas terminan cerrando por el impago de facturas. Para evitar esta situación, muchas empresas echan mano del factoring, una herramienta muy utilizada para obtener financiación a corto plazo y así poder evitar el riesgo de impago de las facturas cedidas. Hay dos modalidades, factoring con recurso y sin él.

En este artículo nos centramos en el factoring sin recurso, para que conozcas todo lo imprescindible sobre esta herramienta financiera.

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¿Qué es el factoring sin recurso?

El factoring sin recurso es la modalidad por la que el factor no puede reclamar la deuda al cedente de una operación. En otras palabras, la empresa que ofrece este servicio financiero no podrá reclamar la deuda a la empresa que adquiere el servicio, sino que solo puede exigirle el cobro de la deuda a la empresa deudora.

La principal característica del factoring sin recurso es que quien asume el riesgo de impago de la operación no eres tú. Pongamos un ejemplo. Si tu empresa contrata el servicio de factoring sin recurso y un cliente no paga una factura, puedes cederla a la empresa de factoring que te abonará la cantidad adeudada y le reclamará al deudor el pago.

Sin embargo, en el caso de contratar un servicio de factoring con recurso, la empresa de factoring podría reclamarte a ti el importe debido. La mayoría de las veces, las empresas prefieren la modalidad sin recurso. Cualquier empresa que genere cuentas a cobrar puede contratar esta herramienta financiera.

Actores que intervienen

En una operación de factoring intervienen varios actores. Concretamente, hay tres protagonistas:

  1. El cedente: se trata de la empresa o autónomo que contrata el servicio de factoring para obtener financiación gracias a que cede las facturas por cobrar.
  2. La empresa factor: es la entidad financiera que contrata el cedente para financiarse mediante factoring.
  3. La empresa deudora: o cliente del cedente es quien tiene la obligación de pagar en la fecha de vencimiento de la factura.

¿Qué debes tener en cuenta?

A pesar de que se trata de un procedimiento sencillo, te conviene tener en cuenta una serie de cuestiones antes de tomar la decisión de contratar este producto:

  • Lo primero que debes hacer es conocer bien la empresa de factoring, si es solvente, si tiene experiencia y qué garantías te ofrece.
  • La empresa de factoring querrá conocer el límite de las operaciones de la empresa y también los límites de los deudores a la hora de pagar.
  • Asegúrate de saber quién asume el riesgo de las operaciones, no siempre los asume la empresa de factoring.
  • El factoring sin recurso se recomienda a aquellas empresas o autónomos que trabajen con compañías de prestigio y cuentas transparentes. Si no es así, la empresa factor estudiará el tiempo que lleva el cliente con el cedente y cuál es su historial de pagos.
  • El cedente y el factor deben firmar un contrato que detalle el procedimiento que se va a llevar a cabo. Después, el deudor debe ser debidamente informado.
  • Deberás remitir por correo electrónico o aportar la documentación física de tus operaciones a la empresa factor.

Ventajas del factoring sin recurso

Para el cedente, las ventajas del factoring sin recurso son obvias. Logran el importe anticipado de las facturas y ceden el riesgo de impago a la entidad factor. Por lo tanto, en caso de que los deudores no paguen, evitarán las posibles reclamaciones. 

Este es el desglose de las ventajas del factoring sin recurso para la empresa que lo contrata:

  • Acelera el flujo de efectivo, pues se liquidan los activos de cuentas por cobrar.
  • Dependiendo de la solvencia de la empresa deudora, se conceden fácilmente.
  • El factoring sin recurso no se fija tanto en el historial financiero o el flujo de efectivo de la empresa que lo contrata, como sí ocurre, por ejemplo, con un préstamo.
  • Según la modalidad, el riesgo no computa en la Central de Información de Riesgos (Cirbe).
  • La empresa ahorra recursos destinados a la administración.
  • Por lo general, no es necesario contratar una línea en el canal no bancario.
  • A través de entidades online, es posible acceder a este servicio de forma ágil y segura.

Ventajas fiscales

Además de las ventajas señaladas, el factoring sin recurso también tiene una serie de ventajas fiscales:

  • Puedes incluir en el impuesto de sociedades los gastos derivados de su deducción, según la legislación vigente.
  • No requiere el abono del impuesto sobre actos jurídicos documentados.
  • Se considera IVA soportado por lo que la compañía puede deducirse el IVA cargado en la operación de factoring.

Dada sus ventajas, el factoring sin recurso se está posicionando como una herramienta muy útil para proteger a las empresas frente a los impagos. Permite obtener financiación y liquidez. Sin embargo, nuestra recomendación es que evites solicitar financiación de emergencia. ¿Cómo puedes lograrlo? Con un plan financiero adecuado a tu empresa que te asegure que podrás hacer frente a todos los gastos que de ella se deriven.

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