Tipos de excedencia laboral en España

Tipos de excedencia laboral en España

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Cuando hablamos de excedencia laboral nos referimos a una pausa temporal en nuestra actividad profesional, sin que ello suponga romper el vínculo contractual con la empresa. Existen diferentes tipos de excedencia laboral, cada una con sus propias condiciones y derechos asociados. Conocerlas puede ser de gran utilidad cuando necesitamos un tiempo para cuidar de un hijo, atender a un familiar, formarnos o simplemente descansar y recargar energías.

¿Qué significa pedir una excedencia laboral y por qué puede ser relevante para tu vida familiar y financiera? 

En esencia, solicitar una excedencia laboral implica suspender temporalmente tu contrato de trabajo, manteniendo ciertos derechos y garantías de cara a una futura reincorporación. Durante este periodo, no percibirás salario ni cotizarás a la Seguridad Social, salvo en casos específicos. Sin embargo, esta figura legal puede ser un gran aliado para conciliar tu vida profesional y personal en momentos clave, permitiéndote dedicar tiempo a tu familia o a tu propio desarrollo sin perder tu empleo.

¿Qué tipos de excedencia laboral existen en España?

  • Excedencia voluntaria: Para acceder a ella necesitas contar con al menos un año de antigüedad en la empresa. Puedes solicitarla por un periodo de entre 4 meses y 5 años. Durante este tiempo, no se te reserva el puesto de trabajo, aunque sí tendrás preferencia de reingreso cuando surja una vacante similar. 
  • Excedencia forzosa: Se concede cuando el trabajador debe ausentarse por motivos como el ejercicio de un cargo público, funciones sindicales o el cumplimiento de un deber inexcusable de carácter legal. Aquí, la empresa está obligada a reservar tu puesto y a mantener tu antigüedad y cotizaciones.
  • Excedencia por cuidado de hijos: Uno de los tipos más utilizados. Puedes pedirla hasta que tu hijo cumpla 3 años, contando desde su nacimiento, adopción o acogida. Durante el primer año, tienes derecho a la reserva de tu puesto. Después, la reserva se refiere a un puesto de categoría equivalente. Este periodo computa a efectos de antigüedad y se considera cotizado de cara a futuras prestaciones como la jubilación. 
  • Excedencia por cuidado de familiares: Permite atender a familiares hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad que, por edad, accidente o enfermedad, no puedan valerse por sí mismos y no desempeñen actividad retribuida. Puede durar hasta 2 años, salvo que por convenio colectivo se amplíe. La reserva del puesto funciona igual que en el caso de cuidado de hijos. 
  • Excedencias pactadas o por convenio colectivo: Además de las anteriores, cabe la posibilidad de que empresa y trabajador lleguen a acuerdos específicos, o que el convenio aplicable en tu sector recoja condiciones especiales de excedencia. Siempre es recomendable revisarlo para conocer cómo se concretan estos supuestos en tu realidad laboral.

¿Qué diferencias hay entre una excedencia voluntaria y una forzosa?

La principal diferencia radica en la reserva del puesto de trabajo, que está garantizada en la excedencia forzosa, pero no en la voluntaria. Además, mientras que en la forzosa se mantienen intactos tus derechos de antigüedad y las cotizaciones a la Seguridad Social, en la voluntaria estos aspectos quedan suspendidos.

Otra distinción clave son los motivos para solicitarlas. Mientras que la voluntaria responde a razones personales del trabajador, la forzosa viene motivada por el cumplimiento de obligaciones de carácter público-legal, como el ejercicio de un cargo sindical o público.

En resumen:

 

Excedencia voluntaria

Excedencia forzosa

Reserva de puesto

No

Antigüedad y cotizaciones

No computan

Se mantienen

Motivos

Personales

Obligaciones legales/públicas

Duración

4 meses - 5 años

Lo que dure la causa

 

¿Qué requisitos debes cumplir para solicitar una excedencia?

Los requisitos varían según el tipo de excedencia. Para la voluntaria, necesitas contar con al menos un año de antigüedad en la empresa. En cambio, para las de cuidado de hijos o familiares, no se exige antigüedad mínima.

En todos los casos, deberás solicitarla por escrito con suficiente antelación, normalmente 15 o 30 días, aunque esto puede variar según tu convenio. Es recomendable aportar los documentos que justifiquen la causa (certificado de nacimiento, informe médico del familiar...) y, sobre todo, pedir siempre confirmación por escrito de la concesión de la excedencia por parte de la empresa.

¿Qué ocurre al reincorporarte tras una excedencia?

En la excedencia forzosa, tienes derecho a reincorporarte de forma inmediata a tu mismo puesto. En la voluntaria, en cambio, existe un derecho preferente de reingreso cuando surja una vacante similar, pero no una garantía absoluta.

Sea como sea, siempre comunica a la empresa, con la antelación prevista en el convenio, tu voluntad de reincorporarte. Si no lo haces a tiempo, podrías perder tu derecho.

Algunos consejos para facilitar tu vuelta al trabajo tras una excedencia:

  • Mantén el contacto con tus compañeros y jefes, para estar al día de novedades.
  • Actualiza tus conocimientos y formación, especialmente si has estado fuera mucho tiempo.
  • Vuelve con una actitud positiva, abierta a los cambios que hayan podido darse.
  • Ten paciencia contigo mismo: la readaptación puede llevar un tiempo.

¿Qué ventajas y desventajas tiene pedir una excedencia?

Entre las ventajas, destacan:

  • Permite conciliar trabajo y necesidades personales/familiares sin perder el empleo.
  • Abre un paréntesis para el descanso, el reciclaje profesional o el desarrollo personal.
  • En algunos casos (hijos, familiares), mantiene derechos de antigüedad y cotización.

Pero también implica algunas desventajas:

  • Supone renunciar temporalmente al salario y a los ingresos habituales.
  • Puede implicar una desconexión con la realidad de la empresa.
  • Retrasa la cotización para futuras prestaciones, especialmente en la modalidad voluntaria.

¿Cuándo es recomendable entonces pedir una excedencia? 

Cuando tus necesidades personales, familiares o de salud son prioritarias y difícilmente conciliables con el trabajo a tiempo completo, o cuando precisas un descanso importante para prevenir un problema mayor de agotamiento.

En cambio, si tu motivo es meramente económico o de insatisfacción con las condiciones laborales, quizás sea más prudente explorar otras alternativas, como una mejora de contrato, un cambio de empresa o una reducción de jornada, antes que dejar de percibir ingresos por completo durante la excedencia.

¿Cómo afecta la excedencia a tu estabilidad laboral y económica?

El impacto depende del tipo de excedencia. En la voluntaria, el tiempo no computa a efectos de antigüedad, cotizaciones para el desempleo o la jubilación. En cambio, en las de cuidado de hijos, familiares o forzosa, sí se tiene en cuenta para futuras prestaciones.

En todos los casos, durante la excedencia dejarás de percibir tu salario habitual, por lo que es vital planificar previamente tus ahorros para hacer frente a los gastos durante ese periodo. Antes de tomar la decisión, haz números y valora si tu seguridad financiera y la de tu familia está cubierta.

Un ejemplo: si pides un año de excedencia para cuidar a tu bebé, eso supone 12 meses sin ingresos. ¿Tienes un colchón para cubrir la hipoteca, la cesta de la compra y otros gastos esenciales durante ese tiempo? Si la respuesta es no, quizás debas retrasar la excedencia hasta tener más ahorros, o buscar alternativas como una reducción de jornada.

Piensa también en el impacto a largo plazo. En la excedencia voluntaria, al no cotizar, ese tiempo no contará para tu futura pensión. Valora si puedes permitirte esa merma o si necesitas compensarla de algún modo, por ejemplo, con aportaciones extraordinarias en el futuro.

Consejos antes de pedir una excedencia 

Si, tras sopesar pros y contras, decides pedirla, ten en cuenta estos consejos:

  1. Evalúa a fondo tu situación financiera. ¿Cuántos meses puedes cubrir tus gastos sin tu sueldo? ¿Tienes ahorros para imprevistos? Haz números para evitar apuros.

  2. Infórmate bien sobre tus derechos. Estudia las condiciones de excedencia en tu convenio y el Estatuto de los Trabajadores. Si tienes dudas, consulta a RRHH o a un asesor laboral de confianza.

  3. Planifica qué harás durante ese tiempo. ¿Cuidar de tu hijo? ¿Formarte? ¿Emprender un proyecto personal? Tener un plan te ayudará a aprovechar la excedencia y explicar tus motivos a la empresa.

  4. Prepara con tiempo tu solicitud y reúne la documentación necesaria. No dejes las gestiones para el último momento.

  5. Negocia condiciones de reincorporación. Más allá de lo que marque la ley, intenta pactar por escrito aspectos como el tipo de puesto al que volverás, especialmente si tu excedencia va a ser larga.

  6. No pierdas el contacto con tu entorno profesional. Mantén el vínculo con compañeros y jefes, y estate al tanto de los cambios en tu sector. Así será más fácil reengancharte a la vuelta.

En definitiva, la excedencia laboral es una herramienta valiosa para equilibrar necesidades profesionales y personales sin romper el vínculo con tu empresa. Pero no es una decisión a tomar a la ligera. Sopesa el impacto económico y en tus perspectivas de carrera, infórmate bien sobre tus derechos y obligaciones, y planifica con tiempo cómo aprovecharás ese período. Con una buena preparación, puede convertirse en una etapa fructífera de descanso, desarrollo o dedicación a tu familia, sin poner en juego tu estabilidad laboral a largo plazo.

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