Cuando hablamos de estabilidad financiera personal y familiar, uno de los factores clave es la seguridad en el empleo. Pero, ¿qué ocurre cuando esa seguridad se ve amenazada por un despido que consideramos injusto? En este artículo vamos a analizar la indemnización por despido improcedente: qué significa, cómo se calcula y qué pasos debemos seguir para reclamar nuestros derechos.
Un despido se considera improcedente cuando la empresa no es capaz de justificarlo legalmente. Es decir, cuando no existe una causa objetiva y demostrable para poner fin al contrato laboral.
A diferencia del despido procedente, donde la empresa sí acredita motivos válidos, o del despido nulo, que implica una vulneración de derechos fundamentales, el despido improcedente se produce cuando las razones alegadas no son suficientes o no se han seguido los procedimientos establecidos.
Ante un despido improcedente, es fundamental conocer nuestros derechos y las posibles compensaciones económicas que nos corresponden para poder hacer frente a esta difícil situación.
La indemnización por despido improcedente se calcula en función del tiempo que hayamos trabajado en la empresa. La fórmula actual establece 33 días de salario por cada año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.
Sin embargo, para contratos formalizados antes del 12 de febrero de 2012, se aplica una fórmula mixta: 45 días por año trabajado hasta esa fecha y 33 días por año a partir de la misma, con un tope total de 42 mensualidades.
| Paso | Acción | Fórmula | Notas |
|---|---|---|---|
| 1 | Calcular días de indemnización | Años trabajados × 33 días (o 45 días si es anterior a 12/02/2012) | Máx. 24 mensualidades (42 si parte es anterior a 2012) |
| 2 | Calcular valor diario del salario | Salario anual ÷ 365 | Usar salario bruto anual |
| 3 | Calcular importe total | Días de indemnización × salario diario | Resultado final en euros |
Veamos un ejemplo práctico:
Esta cantidad equivaldría a más de 8 meses de nuestro salario, lo que nos daría un respiro económico para afrontar la búsqueda de un nuevo empleo sin poner en riesgo nuestra estabilidad financiera a corto plazo.
Si consideramos que nuestro despido ha sido improcedente, es vital actuar rápido. El plazo para reclamar es de solo 20 días hábiles desde la fecha del despido.
El primer paso es acudir al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) para celebrar un acto de conciliación con la empresa. Este trámite es obligatorio antes de poder presentar una demanda judicial.
Si no se alcanza un acuerdo en conciliación, el siguiente paso es interponer una demanda ante el Juzgado de lo Social. Aquí es donde se determinará si el despido fue realmente improcedente y se fijará la indemnización correspondiente.
Un consejo práctico: si nos piden firmar algún documento en el momento del despido, añadamos siempre "no conforme" junto a nuestra firma para evitar que se interprete como una aceptación. Y recordemos, ante la duda, lo más prudente es consultar con un abogado especializado antes de aceptar cualquier acuerdo propuesto por la empresa.
Las indemnizaciones por despido improcedente están exentas de tributación en el IRPF hasta un límite de 180.000 euros, siempre que haya un reconocimiento legal del despido como improcedente, ya sea por sentencia judicial, acto de conciliación o resolución administrativa.
Sin embargo, si la indemnización se percibe en el marco de un despido pactado o si se determina que hubo fraude, la exención no se aplicaría y tendríamos que tributar por la cantidad recibida.
Es importante destacar que cobrar la indemnización por despido no impide solicitar la prestación por desempleo si cumplimos los requisitos. Ambos derechos son compatibles.
Imaginemos el caso de Pedro, que tras ser despedido de forma improcedente después de 10 años en su empresa, recibió una indemnización de 14.000 euros. Además, pudo solicitar el paro durante 8 meses, lo que le dio una mayor tranquilidad económica mientras buscaba un nuevo empleo.
Si no se alcanza un acuerdo en conciliación y es necesario acudir a juicio, el proceso suele tardar entre 3 y 12 meses en resolverse, dependiendo de la complejidad del caso y la carga de trabajo del juzgado.
Durante este tiempo, tendremos que hacer frente a los costes del proceso, incluyendo honorarios de abogados, que pueden oscilar entre 1.000 y 3.000 euros en función del caso.
Si tras obtener una sentencia favorable la empresa no nos abona la indemnización, podemos solicitar la intervención del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), un organismo público que garantiza el pago de indemnizaciones en caso de insolvencia empresarial.
Ante esta situación, es fundamental hacer una previsión de gastos y adaptar nuestro presupuesto familiar para poder mantener nuestra estabilidad financiera mientras se resuelve el procedimiento.
Aunque en el pasado era habitual que los convenios colectivos establecieran indemnizaciones superiores a las legales, el Tribunal Supremo ha limitado esta práctica en los últimos años, considerando que la ley fija un esquema cerrado de indemnizaciones que no admite mejoras vía negociación colectiva.
A nivel europeo, el Comité Europeo de Derechos Sociales (CEDS) ha cuestionado si el actual sistema de indemnizaciones es suficiente para proteger a los trabajadores, lo que podría impulsar reformas legislativas en el futuro.
Pero a día de hoy, la opción más segura es ceñirse a reclamar la indemnización que nos corresponde según la ley.
El despido improcedente supone un duro golpe tanto a nivel emocional como económico. Sin embargo, conocer nuestros derechos y las posibles compensaciones que nos corresponden nos ayudará a afrontar esta situación con mayor seguridad.
Recordemos que la indemnización por despido improcedente se calcula en base a nuestro tiempo de servicio en la empresa y que disponemos de un plazo de 20 días hábiles para reclamar si consideramos que nuestro despido no ha sido justo.
Aunque el proceso puede ser largo y generar incertidumbre, existen mecanismos legales para garantizar que recibamos la indemnización que nos corresponde, incluso en casos de insolvencia empresarial.
Y no olvidemos que este ingreso, que puede equivaler a varios meses de nuestro salario, supone un importante balón de oxígeno para nuestra economía familiar mientras buscamos un nuevo empleo.
Así que si nos enfrentamos a un despido que consideramos improcedente, mantengamos la calma, informémonos bien sobre nuestros derechos y busquemos asesoramiento legal. Con una buena planificación financiera y el respaldo de la ley, podremos superar este difícil momento y encarar el futuro con mayor tranquilidad.