La rentabilidad económica y financiera son dos indicadores esenciales para conocer la capacidad de una empresa para generar beneficios. Aunque están estrechamente relacionadas, no miden exactamente lo mismo.
Entender la diferencia entre ambas permite evaluar mejor la situación de un negocio, comparar su evolución y tomar decisiones sobre inversión, financiación o endeudamiento.
La rentabilidad económica mide la capacidad de una empresa para generar resultados utilizando el conjunto de activos que tiene a su disposición.
También suele relacionarse con el indicador ROA (Return on Assets).
En términos sencillos, responde a esta pregunta: ¿Cuánto rendimiento consigue la empresa con los recursos que utiliza para desarrollar su actividad?
Para analizarla no importa, en principio, si esos activos se han financiado con fondos propios o mediante deuda. Su objetivo es estudiar la eficiencia económica del negocio.
Cuanto mayor sea la rentabilidad económica, mayor será, en términos generales, la capacidad de los activos de la empresa para generar resultados.
Este indicador puede analizarse junto con otros datos como el EBITDA, que permite observar el rendimiento operativo del negocio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
Una de las fórmulas habituales para calcular la rentabilidad económica o ROA es:
Rentabilidad económica (ROA) = (Resultado antes de intereses / Activo total) × 100
En determinados análisis pueden utilizarse variantes de la fórmula, por lo que es importante mantener el mismo criterio cuando se comparan diferentes periodos o empresas.
La rentabilidad financiera mide el rendimiento obtenido por la empresa en relación con sus fondos propios.
Se conoce habitualmente como ROE (Return on Equity).
En este caso, la pregunta es diferente: ¿Qué rentabilidad está generando la empresa sobre el capital aportado por sus propietarios o accionistas?
Por eso, mientras que la rentabilidad económica se centra en la capacidad de los activos para generar resultados, la rentabilidad financiera pone el foco en el rendimiento del capital propio.
Un ROE elevado puede resultar positivo, pero siempre debe analizarse teniendo en cuenta factores como el endeudamiento, el riesgo asumido y la evolución del negocio.
La rentabilidad financiera o ROE puede calcularse mediante la siguiente fórmula:
Rentabilidad financiera (ROE) = (Beneficio neto / Fondos propios) × 100
La principal diferencia entre rentabilidad económica y financiera está en los recursos que toma como referencia cada indicador.
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Indicador |
Rentabilidad económica |
Rentabilidad financiera |
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Ratio habitual |
ROA |
ROE |
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Qué mide |
Rendimiento de los activos |
Rendimiento de los fondos propios |
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Recursos considerados |
Activos de la empresa |
Patrimonio o fondos propios |
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Tiene en cuenta la financiación |
Busca aislar su efecto |
Sí puede estar condicionada por ella |
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Utilidad |
Analizar eficiencia del negocio |
Analizar rentabilidad para propietarios |
En resumen:
La rentabilidad económica indica cómo utiliza la empresa sus activos para generar resultados; la rentabilidad financiera indica qué rendimiento obtiene sobre sus propios recursos.
Precisamente por esa diferencia, una empresa puede presentar una rentabilidad económica y financiera muy distintas.
El apalancamiento financiero consiste en utilizar deuda para financiar parte de una inversión o de los activos de una empresa.
La deuda puede aumentar la rentabilidad obtenida sobre los fondos propios cuando los recursos financiados generan una rentabilidad suficiente para compensar el coste de esa financiación.
Pero sucede también lo contrario.
Si el coste de la deuda es elevado o las inversiones no ofrecen el rendimiento esperado, el endeudamiento puede reducir la rentabilidad financiera y aumentar el riesgo del negocio.
Por eso, un ROE elevado no siempre significa automáticamente que la empresa tenga una mejor situación financiera. Conviene comprobar qué parte de esa rentabilidad procede de la actividad del negocio y qué parte está relacionada con su nivel de endeudamiento.
La rentabilidad económica y financiera aportan dos perspectivas complementarias sobre una empresa.
Analizarlas conjuntamente ayuda a:
Como hemos visto, la rentabilidad económica y financiera no son conceptos opuestos, sino dos formas distintas de analizar el rendimiento de una empresa.
La rentabilidad económica se centra en la capacidad del negocio para obtener resultados utilizando sus activos, mientras que la rentabilidad financiera analiza el rendimiento conseguido sobre los fondos propios.
Analizar ambas métricas y observar su evolución permite conocer mejor la situación económica del negocio y tomar decisiones sobre inversión, financiación, crecimiento o gestión de recursos con una visión más completa.
Sí. Puede ocurrir cuando la empresa utiliza sus activos de forma eficiente, pero soporta unos costes financieros elevados, una estructura de deuda poco favorable o unos gastos que reducen considerablemente el beneficio neto.
Depende del tipo de negocio, aunque suele ser recomendable revisarlas de forma periódica, por ejemplo trimestral o anualmente. En empresas con mucha variación de ventas, costes o endeudamiento, puede ser útil analizarlas con mayor frecuencia.
Normalmente se utilizan datos de la cuenta de resultados y del balance de situación. Para el ROA se necesitan datos sobre resultados y activos, mientras que para el ROE se requiere el beneficio neto y los fondos propios.