¿Cuánto dinero necesitas para la entrada de una hipoteca?

¿Cuánto dinero necesitas para la entrada de una hipoteca?

9 Minutos de lectura | 24 Julio 2026

Pocas cosas generan tanta ilusión como imaginar las llaves de tu propia casa en la mano. Y pocas generan tanta inquietud como sentarse a hacer números y descubrir que, antes de que el banco te conceda un solo euro, necesitas tener una cantidad considerable de ahorros. Esa cantidad tiene nombre: la entrada de la hipoteca. Y entender bien cómo funciona es probablemente el primer paso real hacia la compra de tu vivienda.

La buena noticia es que no estás ante un muro insalvable. Con las cifras claras, un calendario realista y algunas decisiones inteligentes, reunir la entrada es un objetivo al alcance de la mayoría de las personas. Lo importante es saber exactamente a qué te enfrentas y cómo prepararte sin poner en riesgo tu tranquilidad financiera en el camino.

Eso es precisamente lo que vamos a hacer en este artículo: poner números reales sobre la mesa, explicarte las opciones que tienes y señalarte las trampas que conviene evitar.

¿Qué es exactamente la entrada de una hipoteca?

Es el porcentaje del precio de la vivienda que el banco no te presta y que, por tanto, debes pagar tú con tus propios ahorros. En la práctica, es tu "billete de acceso" a la financiación hipotecaria.

El Banco de España recomienda que las entidades financieras no presten más del 80% del valor de tasación del inmueble, de manera que tú aportes al menos el 20% restante.

Ese valor de tasación es un concepto clave que conviene tener claro. No es el precio que aparece en el anuncio de venta ni el que acuerdas con el vendedor: es la valoración oficial que realiza una empresa tasadora homologada. El banco siempre toma como referencia el menor de los dos importes (tasación o precio de compraventa), y calcula su 80% sobre esa cifra. Si la tasación sale por debajo del precio pactado, necesitarás aportar más dinero del que habías previsto inicialmente.

Por eso, cuando hablamos de la entrada de una hipoteca, no basta con calcular el 20% del precio del piso. Hay que contemplar también ese posible desajuste y, como veremos a continuación, una serie de gastos adicionales que forman parte inevitable de la operación.

¿Cuánto cuesta realmente la entrada?

La regla más práctica es esta: ten preparado entre el 30% y el 35% del precio de la vivienda. Eso incluye el 20% de la entrada y entre un 10% y un 12% para los gastos de la operación.

Pongamos números con una vivienda de 200.000 euros, un precio habitual en muchas ciudades españolas:

  • Entrada (20%): 40.000 €
  • Gastos asociados (~10-12%): entre 20.000 € y 24.000 €
  • Total necesario: entre 60.000 € y 64.000 €

¿Qué incluyen esos gastos? Principalmente los impuestos (que son el componente más grande), los honorarios de notaría, el registro de la propiedad y la gestoría que tramita toda la documentación. En cuanto a impuestos, la diferencia entre comprar una vivienda nueva o de segunda mano es relevante. Para obra nueva pagarás un IVA del 10% sobre el precio. Para segunda mano, se aplica el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), cuyo porcentaje depende de la comunidad autónoma donde compres: un 6% en Madrid, un 7% en Andalucía, un 10% en Cataluña o Valencia, por ejemplo.

Dicho de otro modo: para esa misma vivienda de 200.000 €, los impuestos pueden oscilar entre 12.000 € y 20.000 € dependiendo de si es nueva o usada y de la comunidad donde esté ubicada. No es un dato menor y vale la pena tenerlo controlado desde el inicio.

Un error muy común es calcular solo la entrada y olvidarse de todo lo demás. El resultado suele ser una sorpresa desagradable justo en el momento más delicado del proceso.

¿Y si no llegas al 20%?

Si eres menor de 35 años o tienes hijos menores a cargo, los avales ICO son una opción que deberías explorar.

Este programa permite que el Estado avale hasta el 20% del valor de la vivienda, lo que te da acceso a financiación de hasta el 100%.

Los requisitos principales:

  • Ingresos anuales inferiores a 37.800 € brutos (4,5 veces el IPREM),
  • Que la vivienda no supere los 325.000 €
  • Que se trate de tu primera residencia habitual.

Es una herramienta útil, aunque conviene saber que la deuda sigue siendo tuya al completo: el aval protege al banco, no a ti.

También existen las hipotecas al 100%, pero se conceden en circunstancias muy específicas: perfiles con alta estabilidad laboral (funcionarios, por ejemplo), ingresos elevados o cuando aportas una segunda vivienda como garantía adicional. Por último, la ayuda familiar es una vía legítima siempre que se formalice correctamente como donación o préstamo entre particulares, evitando problemas con Hacienda.

¿Qué errores pueden poner en riesgo tu estabilidad financiera?

Conseguir el dinero para la entrada es importante, pero cómo lo consigues y qué haces después lo es todavía más. Hay decisiones que parecen soluciones rápidas y acaban convirtiéndose en problemas lentos.

Quedarte a cero después de la entrada. Imagina que ahorras durante años, pagas la entrada, firmas la hipoteca... y a la semana siguiente se te avería la caldera. Sin un fondo de emergencia (lo ideal son entre 3 y 6 meses de gastos básicos), cualquier imprevisto te obliga a endeudarte de nuevo o a dejar de pagar algo. Comprar una vivienda sin colchón es como conducir sin rueda de repuesto: puedes hacerlo, pero más vale que no tengas un pinchazo.

Asumir una cuota que te ahoga. La regla del 30-35% de endeudamiento no es un capricho bancario, es un criterio de supervivencia financiera. Con unos ingresos familiares de 2.800 € netos al mes, tu cuota hipotecaria más cualquier otra deuda no debería superar los 980 €. Si te acercas al límite, cualquier subida del euríbor (en hipotecas variables) o cualquier reducción de ingresos puede convertirse en una emergencia.

Olvidar los gastos continuos de ser propietario. La cuota de la hipoteca no es tu único gasto mensual como propietario. A eso se suman la comunidad de vecinos, el IBI, el seguro del hogar, el mantenimiento ordinario y las posibles derramas extraordinarias. Dependiendo de la vivienda y la zona, estos gastos oscilan entre 150 y 350 euros al mes. Si solo calculas la cuota hipotecaria sin tener en cuenta estos conceptos, tu presupuesto real estará distorsionado desde el primer día.

Pedir un préstamo para pagar la entrada. Es una de las decisiones más contraproducentes. Además de encarecer la operación (los préstamos personales tienen intereses considerablemente más altos que una hipoteca), los bancos consultan la CIRBE antes de aprobarte cualquier financiación. Si detectan que has adquirido deuda recientemente para cubrir la entrada, lo interpretan como una señal de riesgo. Y eso puede significar un no rotundo.

No dedicar tiempo a comparar ofertas. La diferencia entre la mejor y la peor oferta hipotecaria puede suponer decenas de miles de euros a lo largo de 20 o 30 años. Un cuarto de punto en el tipo de interés parece insignificante, pero aplicado sobre 150.000 euros durante 25 años se traduce en varios miles de euros. Compara al menos tres o cuatro entidades antes de decidirte.

¿Tiene ventajas aportar más del 20% de entrada?

Sí, y son más significativas de lo que muchos imaginan. Una entrada mayor supone financiar menos importe, pagar menos intereses y, en muchos casos, acceder a un tipo de interés más bajo porque el banco asume menos riesgo.

Veamos un caso práctico con esa misma vivienda de 200.000 € y un tipo de interés fijo del 2,8% a 25 años:

  • Entrada del 20% (40.000 €): financias 160.000 €, cuota mensual de unos 741 €, intereses totales de aproximadamente 62.300 €.
  • Entrada del 30% (60.000 €): financias 140.000 €, cuota mensual de unos 649 €, intereses totales de aproximadamente 54.500 €.

La diferencia mensual es de 92 €, pero a lo largo de toda la hipoteca te ahorras cerca de 7.800 € en intereses y reduces tu compromiso mensual de forma notable. Eso, en el día a día, significa más margen para imprevistos, más capacidad de ahorro y menos presión financiera.

El dilema aparece cuando el mercado inmobiliario está al alza. Si los precios suben mientras ahorras para una entrada mayor, es posible que acabes necesitando más dinero del que habías calculado. No hay una respuesta correcta para todos los casos: depende de tu estabilidad laboral, del comportamiento del mercado en tu zona y de tu capacidad para mantener un colchón de seguridad tras la compra.

Lo que sí es universal es que esta decisión merece análisis, no improvisación. Tómate el tiempo necesario para estudiar tu situación antes de firmar nada.

Como hemos podido ver, la entrada de una hipoteca representa, por lo general, el 20% del valor de la vivienda, pero la realidad es que necesitas tener disponible entre un 30% y un 35% si incluyes los gastos de la operación. Reunir esa cifra exige planificación y constancia, pero no es ninguna utopía si conviertes el objetivo en un plan mensual concreto y te mantienes fiel a él.

No existe una fórmula mágica para comprar una vivienda. Lo que sí existe es una forma inteligente de hacerlo: con las cifras claras, sin agotar todos tus recursos, respetando los límites de endeudamiento y comparando siempre antes de decidir. Cada situación es única, y la mejor decisión será la que se ajuste a tus circunstancias reales, no a las de un ejemplo genérico.

Si sientes que te vendría bien tener una visión profesional de tu situación financiera antes de dar el paso, un educador financiero puede ayudarte a trazar un plan a medida. A veces, tener a alguien que ordene los números contigo es lo que transforma un objetivo lejano en un proyecto con fecha de inicio.

 

Preguntas frecuentes sobre la entrada de una hipoteca

¿Los gastos de compraventa están incluidos en la entrada?

No. La entrada cubre el porcentaje del precio que el banco no financia (habitualmente el 20%). Los gastos de notaría, registro, gestoría e impuestos se pagan aparte y suelen suponer entre un 10% y un 12% adicional.

¿Cuánto debería tener ahorrado antes de pedir una hipoteca?

Entre un 30% y un 35% del precio de la vivienda: el 20% de entrada, el 10-12% de gastos y, si es posible, un margen para tu fondo de emergencia.

¿Puedo usar un préstamo personal para pagar la entrada?

No es recomendable. Aumenta tu endeudamiento, encarece la operación y los bancos pueden detectarlo al consultar la CIRBE, lo que podría suponer la denegación de la hipoteca.

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