Salir de viaje siempre implica ilusión. Sin embargo, también supone asumir ciertos riesgos: un problema de salud, la pérdida del equipaje, un vuelo cancelado o incluso la necesidad de regresar antes de lo previsto pueden convertir unas vacaciones soñadas en un auténtico quebradero de cabeza.
Por eso, contratar un seguro de viaje se ha convertido en una de las decisiones más importantes antes de hacer la maleta. Pero ¿realmente lo necesitas? ¿Qué coberturas debería incluir? ¿Cuál es el mejor seguro de viaje según tu destino?
En este post resolveremos todas las dudas para que sepas qué seguro de viaje contratar, qué tipos existen, qué debes revisar antes de elegir uno y cuándo realmente merece la pena.
Un seguro de viaje es una póliza diseñada para protegerte frente a los imprevistos que pueden surgir antes o durante un desplazamiento, tanto dentro de España como en el extranjero.
Dependiendo de las coberturas contratadas, puede hacerse cargo de gastos como:
Su objetivo principal es evitar que un incidente inesperado tenga un gran impacto económico y ayudarte a resolver la situación con rapidez.
La respuesta depende del destino.
En la mayoría de países no es obligatorio, aunque sí muy recomendable.
Sin embargo, existen destinos donde contar con un seguro de viaje internacional es un requisito para poder entrar al país o tramitar un visado.
Además, aunque viajes dentro de Europa con la Tarjeta Sanitaria Europea, esta no sustituye un seguro de viaje.
Las coberturas varían según la aseguradora y el tipo de póliza, pero las más habituales son las siguientes.
Es la cobertura más importante.
Incluye gastos derivados de:
En países como Estados Unidos, Canadá o Japón, una simple visita a urgencias puede costar varios miles de euros.
Permite recuperar el dinero invertido cuando no puedes viajar por causas justificadas como:
Es importante contratar esta cobertura poco después de reservar el viaje.
Suele cubrir:
Algunas pólizas también incluyen la compra de productos básicos mientras recuperas el equipaje.
Muchos seguros indemnizan cuando existen incidencias como:
Dependiendo del caso, pueden cubrir alojamiento, manutención o transporte alternativo.
Si sufres un accidente grave o falleces durante el viaje, el seguro organiza y asume el coste del traslado hasta España.
Esta cobertura puede evitar gastos de decenas de miles de euros.
Protege frente a daños personales o materiales que puedas causar accidentalmente a terceros durante el viaje.
También suele incluir asistencia jurídica y defensa legal.
Está pensado para escapadas cortas y suele incluir:
Es una buena opción para viajes sencillos con bajo riesgo.
Amplía considerablemente las coberturas e incorpora:
Es el más recomendable para la mayoría de viajes internacionales.
Su única finalidad es proteger el importe pagado por el viaje cuando finalmente no puedes realizarlo.
Puede contratarse de forma independiente o junto al seguro principal.
Especialmente indicado para viajes fuera de Europa.
Ofrece límites elevados para asistencia médica, hospitalización y repatriación, imprescindibles en países con una sanidad muy costosa.
Si vas a practicar actividades como:
Necesitarás comprobar que el seguro cubre deportes de riesgo. Muchas pólizas estándar no lo hacen.
Antes de contratar cualquier póliza conviene analizar varios aspectos.
Antes de decidirte por una póliza, recuerda estas recomendaciones:
Nadie organiza unas vacaciones pensando que algo va a salir mal. Sin embargo, basta un pequeño incidente para que el coste del viaje se multiplique.
Elegir un buen seguro de viaje no consiste en contratar la póliza más cara, sino en encontrar la protección adecuada para el destino, la duración y el tipo de viaje que vas a realizar.
Antes de reservar, compara coberturas, revisa las exclusiones y asegúrate de que la asistencia médica y la repatriación están bien cubiertas. Viajar con tranquilidad siempre será la mejor inversión.