¿Sabías que las pensiones de jubilación de la Seguridad Social se consideran como rendimiento de trabajo y siguen tributando como cualquier nómina? Es más, el IRPF de los pensionistas supone hasta un 25 % del total recaudado por este medio. Es decir, que parte de la jubilación que paga el Estado vuelve en forma de impuesto a sus arcas.
En este artículo te vamos a explicar cómo funciona el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para los jubilados. Veremos si siempre hay obligación de presentar declaración de la Renta y si hay algún tipo de pensiones a las que no se aplique retención.
El IRPF de los pensionistas depende directamente de la cantidad que se percibe en forma de pensión, tal como pasa con los salarios de un trabajador. La retención media que se aplica hoy en día gira en torno al 7 % para unos ingresos medios de 15.085 euros al año. Cuanto más alta sea tu pensión, más alta será la retención del IRPF, y a la inversa.
Los tramos que se aplican en 2021 son los siguientes:
Hay algunos tipos de pensiones que están exentas de pagar impuestos, como la de invalidez absoluta, la de orfandad, las derivadas de actos terroristas o las percibidas por lesiones o mutilaciones de la Guerra Civil. Esto se debe a que no están clasificadas como rendimientos de trabajo. Pero, en el caso de las pensiones de jubilación, todas ellas están obligadas a pagar IRPF, por poco que sea.
Sí, los pensionistas pueden hacer la declaración de la Renta, pero no están obligados a no ser que superen los 22.000 euros en ingresos al año. Teniendo en cuenta que la pensión media en España está en poco más de 1.000 euros, a efectos prácticos no son muchos los que tienen la obligación de hacerla.
La cosa cambia cuando un pensionista recibe dinero de otro pagador, ya sea de inversiones, de la renta de algún piso alquilado o de cualquier otro tipo de actividad. Si la cantidad recibida supera los 1.500 euros al año, entonces el límite baja hasta los 14.000 euros anuales. Es decir, que un jubilado que cobra una pensión pública y además recibe dinero de otro pagador, estará obligado a presentar la declaración de la Renta si lo que le paga ese segundo pagador supera los 1.500 euros al año y, además, sus ingresos anuales totales superan los 14.000 euros.
Si se cobra una pensión de tipo mínimo también se aplica sobre la misma la correspondiente retención de IRPF, pero ya hemos visto que será muy baja. Además, como la cantidad percibida en este caso no llega ni a los 12.500 euros, los jubilados que tienen una pensión de este tipo no tienen que preocuparse por la declaración de la Renta, ya que no tienen obligación de presentarla.
Para la Agencia Tributaria, lo que se cobra a través de un plan de pensiones es considerado igualmente como rendimiento de trabajo, por lo que también se le aplica la retención del IRPF.
El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un impuesto progresivo, esto quiere decir que vas a pagar más cuanto más cobres. Precisamente por ello, suele ser mejor optar por rescatar el dinero a modo de renta (cobrando cada mes un poco), porque esto permite repartir la carga impositiva a lo largo de los años.
Si optas por rescatar todo el dinero de una vez, tendrás que soportar toda la carga impositiva en un mismo ejercicio fiscal, lo que hará que Hacienda se lleve una buena parte de tus ahorros.
Esperamos que este artículo haya aclarado tus dudas acerca del IRPF de los jubilados y que pueda ayudarte a decidir mejor sobre tu futuro económico. Recuerda que lo mejor es ponerte lo antes posible en manos de expertos que te ayuden a gestionar tus finanzas para que el día de mañana no tengas que depender únicamente de tu pensión como jubilado.