Los primeros pasos en el mundo de la inversión nos llevan a descubrir un mercado por el que se mueven una cantidad interminable de nuevos conceptos e indicadores. Son términos que manejan los expertos y que les resultan muy útiles para decidir sus movimientos. Sin embargo, en un primer momento puedes sentirte abrumado y no saber muy bien cómo pueden ayudarte a determinar qué inversiones realizar y cuándo hacerlas. Por eso hemos preparado este artículo, para que entiendas mejor algunos conceptos, concretamente en este caso, qué es el PER y cómo te puede ayudar a mejorar tus inversiones.
PER es el acrónimo de Price-to-Earnings; o, en castellano, ratio precio-beneficio. Este indicador mide la relación entre el precio en bolsa de una acción y los beneficios que obtiene un año tras otro.
Pero ¿para qué sirve exactamente calcular el PER? Este cálculo es especialmente útil para esclarecer dudas como si compro acciones, las vendo o las mantengo. Teóricamente, deberíamos comprar barato y mantener en el tiempo con la idea puesta en vender caro en el futuro. Así, para saber si una acción es barata o cara puedes echar mano del PER.
Si consideramos que el beneficio por acción es constante, el índice muestra el número de años de beneficios que una empresa necesita para que el inversor —en este caso tú— pueda recuperar el dinero que invierte adquiriendo las acciones. Es decir, el PER te permite saber si el precio de las acciones es barato o caro en un momento determinado.
Entonces, como ya hemos apuntado, para saber si una acción es cara o barata puedes echar mano de este indicador. Para entender cómo interpretarlo, pongamos un ejemplo.
Imagina que una acción de la empresa en la que te interesa invertir cotiza a 90 euros y tiene un beneficio anual por acción de 10 euros. Es decir, tiene un PER de 9. Esto significa que si todos los años reportase 10 euros de ganancia, el inversor tardaría 9 años en recuperar el dinero invertido.
Una empresa que tenga un PER elevado puede indicar que las expectativas de valor son más favorables y se basan en el beneficio futuro; pero también puede indicar que la acción está sobrevalorada. Por otro lado, si el PER es bajo la empresa podría tener las acciones infravaloradas y podría aumentar la cotización a corto plazo.
Después de esclarecer qué es el PER, calcular el PER es de lo más sencillo. No hay más que dividir la capitalización bursátil de una empresa que cotiza en bolsa —o lo que es lo mismo, el valor total de mercado de dicha compañía— entre el beneficio neto. La fórmula es la siguiente:
PER = Capitalización bursátil/Beneficio neto
Sin embargo, podemos simplificar su fórmula si tenemos en cuenta estos dos aspectos:
Por lo tanto, la fórmula simplificada resultaría ser:
PER = Precio por acción x Beneficio neto por acción
Aunque muchos inversores se las prometen muy felices conociendo solo el PER de una empresa, lo cierto es que deberían fijarse en otros índices. Un inversor con experiencia se fijará en múltiples ratios y datos relacionados con la empresa en la que desea invertir. Lo interesante es conocer diferentes datos como:
Como ves, el PER es un indicador útil, pero no puede ser el único que utilices para recabar conclusiones sobre tus inversiones. Lo que te recomendamos es que lo utilices junto a otras ratios para compararlas y evitar errores de inversión de los que puedas arrepentirte en el futuro.
Por lo tanto conviene que tengas muy presente qué es el PER, pero no descuides otros conceptos. Especialmente en el mundo de la inversión, cuanta más información, mejor. Por eso, si estás pensando en invertir, consulta con expertos en el mercado que te orienten en la toma de decisiones.
Fíjate en qué ratios siguen, qué información consultan y en qué basan su propia toma de decisiones. Aprende y empápate para que al invertir, obtengas el mayor rendimiento de tus recursos.