Quedarse sin empleo no es algo que resulte agradable. Al perder nuestros ingresos regulares entramos en una etapa de incertidumbre económica que nos lleva a dudar de si podremos cubrir nuestras necesidades básicas. Por suerte, en estos casos lo habitual es tener derecho a cobrar la prestación por desempleo y además recibir una indemnización por despido.
Con este dinero podemos mantener nuestra seguridad económica durante un tiempo hasta que volvamos a encontrar un nuevo trabajo. Pero es importante que te asegures de que lo que te quiere pagar la empresa es correcto. Por eso, vamos a ver cómo se hace el cálculo.
Existen varias situaciones en las que se puede perder el trabajo, generalmente por despido o por extinción del contrato. Si estamos hablando de despido nos encontramos a su vez con varias modalidades que dan lugar a diferentes indemnizaciones.
Si se impugna la decisión empresarial, el despido objetivo o disciplinario puede ser calificado como procedente (si se ajusta a la ley), improcedente (si no se ajusta a la ley) o nulo (si no existía causa para el mismo).
Se tienen en cuenta varios factores:
Lo que se hace es sumar los salarios brutos de los últimos 12 meses incluyendo las pagas extra si no están prorrateadas. El resultado se divide entre 12 para conocer el salario medio mensual, dividiendo esa cifra entre 30 conocemos el salario por día.
Ahora tenemos que saber los años trabajados. Aquí hay que tener en cuenta que el mes de comienzo del contrato y el de despido se cuentan como trabajados completamente a efectos de la indemnización, aunque solo se hubiera trabajado un día.
Teniendo calculados los años trabajados y el salario por día ya solo queda calcular la indemnización en base al tipo de despido de que se trate.
En el momento del despido la empresa te entregará un documento (finiquito) en el que constará la liquidación de las cantidades pendientes de pago hasta el momento de cese del contrato (salario, pagas extra, etc.) Lo habitual es que la indemnización por despido se recoja en un documento separado.
Si es un despido objetivo, en ese mismo momento la empresa debe poner a tu disposición las cantidades que refleja ese documento, ya sea mediante cheque o transferencia. El único caso en el que la empresa no está obligada a pagarte la indemnización en ese momento es si es un despido objetivo por causas económicas y no tiene liquidez.
Tratándose de un despido improcedente, la improcedencia será declarada por el juez o aceptada por el empresario en el acto de conciliación, así que percibirás la indemnización algo más tarde.
Ahora ya sabes que si pierdes tu trabajo lo más probable es que cobres una indemnización por despido. Pero conviene que protejas tu seguridad económica y la de tu familia y dispongas siempre de un pequeño colchón de ahorros que te pueda ayudar en caso de surgir una situación difícil como la pérdida del empleo. Consultar con un experto te ayudará a saber cómo organizarte mejor para que siempre dispongas de los recursos que necesitas.