No existe una única forma de invertir, pero sí hay estrategias de inversión que pueden ayudarte a tomar decisiones con más orden. La idea es saber qué buscas, cuánto riesgo puedes asumir y qué productos encajan con tus objetivos.
En este artículo te contamos qué son las estrategias de inversión y algunos tipos habituales según el grado de implicación, el estilo de inversión y el tipo de análisis utilizado. Porque antes de invertir, conviene tener claro el camino y no dejarse llevar solo por modas o impulsos.
Las estrategias de inversión son planes que indican cómo invertir y qué instrumentos utilizar para intentar rentabilizar mejor el dinero. Dicho de forma sencilla, funcionan como un mapa para tomar decisiones con más criterio.
Una estrategia puede ayudarte a crear una cartera de valores acorde a tus necesidades, tus objetivos y tu perfil inversor. No es lo mismo invertir pensando en el corto plazo que hacerlo para construir patrimonio a largo plazo.
La CNMV explica que los productos de inversión pueden incluir renta fija, renta variable, fondos de inversión, productos híbridos, derivados o estructurados. Cada uno tiene características y riesgos distintos, por eso conviene entenderlos antes de contratar.
No hay una estrategia mejor para todo el mundo. Lo importante es conocer tu situación, tu capacidad económica, tu plazo y el riesgo que puedes asumir. A partir de ahí, podrás elegir una forma de invertir que encaje contigo.
La CNMV recuerda que invertir implica asumir cierto nivel de riesgo y que en productos como la renta variable no se conoce de antemano el rendimiento futuro.
A continuación, repasamos algunos tipos de inversión y estrategias conocidas.
Una forma sencilla de clasificar las estrategias es fijarse en el nivel de participación del gestor o del inversor. Hay estrategias que requieren más seguimiento y otras que buscan replicar el comportamiento de un índice o mercado.
Otra forma habitual de clasificar las estrategias de inversión es según el tipo de empresas o activos que se buscan. En este caso, suelen destacarse la inversión en valor, la inversión en crecimiento o una combinación de ambas.
También puedes diferenciar las estrategias de inversión según el tipo de análisis utilizado. Las dos opciones más conocidas son el análisis técnico y el análisis fundamental.
| Estrategia de inversión | Objetivo | Característica principal |
|---|---|---|
| Activa | Superar al mercado | Gestión constante |
| Pasiva | Replicar un índice | Menores costes |
| Valor | Comprar empresas infravaloradas | Horizonte largo |
| Crecimiento | Apostar por empresas en expansión | Mayor potencial y riesgo |
| Mixta | Combinar enfoques | Mayor diversificación |
En definitiva, las estrategias de inversión sirven para invertir con más orden y menos improvisación. La estrategia adecuada para ti depende de tus objetivos, tu perfil de riesgo, tu plazo y tus conocimientos. Antes de elegir, conviene entender cómo funciona cada alternativa y qué riesgos implica.
Si tienes dudas sobre cómo empezar o qué estrategia encaja mejor contigo, contar con asesoramiento profesional puede ayudarte a tomar decisiones más claras y adaptadas a tu situación.
Antes de invertir, conviene leer la información del producto, sus riesgos, costes, plazo recomendado y condiciones de salida. Así puedes comparar mejor y evitar contratar algo que no entiendes del todo.
Conviene evitar elegir una estrategia solo porque está de moda, copiar lo que hace otra persona o invertir en productos que no entiendes. También es importante no asumir más riesgo del que puedes soportar.
Puede que tu estrategia también tenga que cambiar. No es lo mismo invertir con ingresos estables que hacerlo en un momento de incertidumbre. Revisar tu estrategia cuando cambia tu situación personal ayuda a evitar decisiones que ya no encajan contigo.
No necesariamente. Lo importante no es empezar con una gran cantidad, sino hacerlo con un plan realista. Puedes comenzar con importes pequeños, siempre que entiendas los costes, el riesgo y el plazo de la inversión.