El blog de Pepe Promedio

Gestión pasiva, una alternativa sencilla para invertir

Invertir siempre conlleva unos riesgos, especialmente si no comprendemos adecuadamente cómo funciona el mercado o los productos en los que hemos puesto nuestro dinero. Si estás pensado en hacer crecer tus ahorros de una forma segura, te interesa conocer la gestión pasiva, una alternativa muy interesante para los nuevos inversores. En el artículo de hoy te vamos a dar todas las claves para que comprendas este sistema de inversión.

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¿Qué es la gestión pasiva?

También conocida como inversión pasiva, implica poner el dinero en bolsa a través de ETFs o fondos indexados, que son productos que replican el comportamiento de cualquier índice bursátil.

En esta forma de inversión asumimos que no podemos superar al mercado de forma continua y lo que hacemos es tratar de replicar su comportamiento. Es decir, invertimos en índices en lugar de buscar las mejores oportunidades del mercado y seleccionar entre ellas.

Diferencias entre la gestión pasiva y la gestión activa

En la modalidad pasiva buscamos replicar el mercado, invirtiendo principalmente en fondos indexados y ETF, con un objetivo a largo plazo. Aquí el papel del gestor del fondo es bastante limitado, por lo que las comisiones son más bajas. Es además un producto que se puede comprender fácilmente y no requiere tener muchos conocimientos financieros.

En la modalidad activa lo que se busca es superar al mercado, invirtiendo de forma directa en ciertos activos, bonos y acciones, buscando la rentabilidad a corto y largo plazo. El papel del gestor es fundamental para conseguir el éxito de la inversión, lo que se traduce en más comisiones. Por otro lado, es una forma de inversión más compleja que requiere de buenos conocimientos sobre el funcionamiento de los mercados.

¿Qué ventajas tiene la inversión pasiva?

  • Bajo coste: las comisiones son más bajas que en otros productos de inversión.
  • Gran diversificación: a través de un fondo indexado se puede invertir en un gran número de empresas a nivel mundial.
  • Requiere poco tiempo de dedicación.
  • Es un sistema que resulta fácil de entender y gestionar.
  • Permite obtener beneficios a largo plazo, reduciendo así el riesgo.
  • Aprovecha el diferimiento fiscal: los fondos indexados tributan como fondos de inversión y no como acciones, lo que tiene más ventajas fiscales al poder retrasar el pago de impuestos lo máximo posible.
  • Los beneficios dependen básicamente de cómo se comporte el fondo indexado más que de la pericia del gestor.

Inconvenientes de la inversión pasiva

  • Replicar un índice no siempre garantiza el beneficio, también conlleva un riesgo.
  • Una sobreexposición o una diversificación sesgada puede afectar de manera negativa a los beneficios, por lo que es importante elegir bien la composición de la cartera de gestión pasiva.
  • La rentabilidad está limitada al mercado.

¿Cómo iniciarse en la gestión pasiva?

Lo primero que hay que hacer es decidir si quieres invertir en fondos indexados o en ETFs, una vez que tienes esto claro es hora de distribuir la cartera en función de tus objetivos y del riesgo que quieras asumir.

Una vez confeccionada la cartera se comienza la inversión y el mercado se encarga del resto.

Métodos de inversión pasiva

Existen muchos, uno de los más habituales es el de la edad. Ten en cuenta tu edad actual y resta esa cifra a 120. El resultado debería ser el porcentaje de tu cartera que esté dedicado a los fondos indexados y ETFs de Renta Variable, mientras que el resto lo puedes dedicar a la indexación en Renta Fija.

Así, a medida que cumples años tu inversión se va volviendo cada vez más conservadora, ayudando a proteger el patrimonio ganado.

Si todavía tienes dudas sobre lo que son los fondos indexados y cómo funcionan, te recomendamos este artículo de nuestro blog.

La importancia del plan en la inversión pasiva

Si te has decidido a invertir, necesitas un plan bien elaborado que deberás seguir al pie de la letra. Define tus objetivos y el riesgo que quieres asumir, utiliza un método como el de la edad para configurar tu cartera y decide cómo y cuándo vas a hacer tus aportaciones. Ya tienes tu plan, ahora solo tienes que seguirlo a rajatabla.

La gestión pasiva es una tendencia dentro del mundo de la inversión que no deja de crecer. Es una forma de entender la gestión de los ahorros de manera más sencilla, y es muy útil para el pequeño inversor que no tiene grandes conocimientos sobre finanzas ni tiempo para dedicar a hacer crecer su patrimonio.

Si no eres experto, nuestra recomendación es que para comenzar a invertir contactes con un asesor especialista que te ayude a trazar tu plan, esto te permitirá ver ganancias a corto, medio y largo plazo para conseguir tu objetivo de tener una economía sólida.

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