El blog de Pepe Promedio

Tipos de gastos: conocerlos es la clave del ahorro

Cada fin de mes te encuentras en la misma situación. No te salen las cuentas, los gastos imprevistos dejan temblando tus cuentas bancarias. Otro mes que no has conseguido ahorrar, y te convences de que ha llegado el momento de tomar cartas en el asunto. ¿Por dónde empezar? La clave está en controlar el gasto y optimizar el presupuesto familiar. Para ello tienes que conocer los diferentes tipos de gastos a fin de poder eliminar aquellos que no son imprescindibles. ¡Coge lápiz y papel que empezamos!

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El presupuesto familiar, ¿para qué sirve?

Como si de una empresa se tratase, la mejor forma para manejar la economía familiar es elaborar un presupuesto. Esta herramienta básica para organizar cualquier economía es la clave del ahorro, porque nos permite conocer los diferentes tipos de gastos que tenemos.

El presupuesto es una herramienta muy útil porque sirve para:

  • Conocer exactamente a dónde va el dinero. Llevando las cuentas al día es más fácil conocer los gastos e ingresos, lo que permite establecer prioridades de gastos, e incluso decidir cuáles vamos a reducir o eliminar.
  • Controlar el gasto. Con el presupuesto obtendremos información sobre lo que gastamos. Esta es la clave del ahorro, porque ser conscientes de en qué gastamos el dinero nos ayudará a controlar el gasto y ahorrar.
  • Obtener un colchón económico. Es la panacea de todo ahorrador, conseguir un colchón que nos permita vivir con tranquilidad y sin agobios. Con el presupuesto podremos decidir qué gastos podemos reducir o eliminar para crear con lo que ahorramos un pequeño fondo que cubra imprevistos.
  • Hacer previsiones. Conocer el estado de la economía familiar en el presente implica conocer también la del futuro. De esta forma, se pueden hacer planes para invertir o ahorrar sin perder la tranquilidad y estabilidad de nuestra economía.

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Tipos de gastos. ¿Por qué es importante clasificarlos?

Para hacer un presupuesto no basta con sentarse a apuntar gastos e ingresos, sino que es necesario clasificar todas las entradas y salidas de dinero. Una buena forma de establecer cuáles son los gastos tipo de una familia es basarse en la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) que el Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora cada año.

Esta encuesta obtiene resultados que nos pueden ser de mucha utilidad. Por ejemplo, establece doce categorías de gastos, siendo las más importantes: vivienda y suministros, alimentos y bebidas no alcohólicas, y transportes. Estos gastos podríamos decir que son imprescindibles para las familias. 

Es significativo que el gasto destinado a vivienda asciende de media a más del 30% del gasto anual de las familias. Por si te lo preguntas, la EPF establece que la media de gasto anual por familia en España es de 27.420 euros.

Antes de determinar los tipos de gastos, veamos la lista de las doce categorías que establece el INE:

  1. Vivienda y suministros
  2. Alimentos y bebidas no alcohólicas
  3. Transportes
  4. Hoteles, cafés y restaurantes
  5. Otros bienes y servicios
  6. Ocio, espectáculos y cultura
  7. Vestido y calzado
  8. Mobiliario y otros vivienda
  9. Salud
  10. Comunicaciones y ADSL
  11. Bebidas alcohólicas y tabaco
  12. Enseñanza

Observando la lista (ordenada de mayor a menor según el porcentaje destinado a gasto) podemos deducir qué gastos son imprescindibles, cuáles prescindibles, aquellos que son extraordinarios y los que resultan imprevistos.

Los gastos imprescindibles son aquellos que debemos afrontar necesariamente, como la vivienda y la alimentación. Los prescindibles son aquellos que podemos evitar o reducir. Por ejemplo, para lograr ahorrar, una familia podría limitar sus salidas a comer fuera, o comprar libros de texto usados en lugar de nuevos cada curso escolar.

Además, también podemos pensar en formas de reducir la carga de los gastos imprescindibles. Es totalmente necesario gastar en vivienda, alimentación y trasladarte al trabajo en algún medio de transporte; pero puedes buscar consumos de sustitución para que los gastos imprescindibles sean menores. Por ejemplo, buscando un alquiler más barato, llevando un táper a la oficina y yendo al trabajo en metro.

Por otro lado están los gastos extraordinarios, que son aquellos previsibles pero no recurrentes. No suelen repetirse todos los meses pero sí son significativos para el presupuesto familiar. Algunos gastos extraordinarios son el seguro del coche, el IBI de la vivienda o un tratamiento dental.

Los gastos imprevistos son aquellos que se salen totalmente de lo normal. No esperas tenerlos pero tienes que afrontarlos necesariamente. El caso típico es que se te averíe el coche y tengas que llevarlo al taller. 

Pero a la hora de clasificar los gastos podemos ir todavía un poco más allá para ser más selectivos al elegir cuáles podemos reducir y hasta eliminar.

Gastos fijos

Son aquellos cuya cantidad es siempre igual. Debes tenerlos en cuenta tanto si son mensuales como si los pagas trimestralmente o incluso anualmente.

Aunque se suele asimilar gastos fijos con imprescindibles, no es necesariamente así. El pago del alquiler es un gasto fijo e imprescindible, pero pagar la cuota de suscripción de servicios de streaming implica un gasto fijo pero prescindible.

Gastos variables

Son todos aquellos cuya cuantía exacta no podemos determinar de antemano, sean o no imprescindibles. Por ejemplo, el recibo de la luz o el gasto en combustible que vamos a hacer este mes.

Controlar estos gastos es algo más complicado. Lo recomendable en estos casos es calcular la media anual. Al elaborar el presupuesto, a la cifra media de gasto variable imprescindible súmale un 10% para tener remanente suficiente por si algunos meses el gasto es algo mayor.

Gastos hormiga

Muchas veces son los responsables de echar por tierra nuestro presupuesto. Pequeños gastos que haces prácticamente cada día y a los que no das importancia, pero que a final de mes suman una cuantía importante. Por ejemplo, tomar todos los días café fuera de casa o  hacer pequeñas compras por impulso.

Gastos discrecionales

Si gestionas bien tu presupuesto puedes ahorrar y, a la vez, darte algún capricho. Los gastos discrecionales son aquellos que haces en ocio y cosas que te gustan. Por ejemplo, salir a cenar fuera algún día, comprar ropa, etc. Para que no se conviertan en un problema, lo mejor es que establezcas una cuantía fija para los mismos y no la sobrepases.

El preahorro como gasto fijo

Desde aquí te recomendamos incluir como gasto fijo en tu presupuesto una cantidad destinada exclusivamente para ahorro. De esta forma, al tomarlo como un gasto al que debes hacer frente, forma parte de los imprescindibles y nos obliga a destinar parte de los ingresos al ahorro.

Este principio de preahorro también se conoce en el ámbito de las aseguradoras norteamericanas como «págate a ti mismo primero». Consiste en dejar de ver el ahorro y la protección futura como un gasto prescindible o solo si sobra algo a fin de mes. Si pensamos en el ahorro como un gasto obligatorio lograremos hacerlo cada mes y reducir en gastos que sí son realmente «para cuando me sobra algo a fin de mes». Un buen porcentaje de tus ingresos destinado a este gasto imprescindible puede ser el 10%.

Consejos para reducir gastos en el presupuesto familiar

  1. ¡Que no te sorprendan los imprevistos! Aunque sean imprevisibles, piensa que este tipo de gastos ocurren más de lo que nos gustaría. Por eso es imprescindible el preahorro, para poder hacerles frente.
  2. Gestión de la estacionalidad de los precios y gastos. Es importante estudiar bien los gastos estacionales. Por ejemplo, cada mes de septiembre las familias afrontan la vuelta al cole (con todos los gastos que eso implica). Gestionar la estacionalidad del gasto puede pasar por aprovechar unas vacaciones en temporada baja o buscar la tarifa eléctrica con discriminación horaria y hacer el mayor consumo eléctrico en esa franja de tiempo.
  3. Muy atento al correcto empleo de las tarjetas de crédito. Muchas veces se presentan oportunidades de consumo y no contamos con la liquidez necesaria. En esas ocasiones podemos echar mano de la tarjeta de crédito, pero hay que ser muy cuidadoso y evitar las situaciones difíciles en las que nos podemos ver envueltos por culpa de sus intereses.
  4. Apúntate a la economía colaborativa. Hay muchas formas de ahorrar en gastos imprescindibles haciendo uso del maravilloso mundo app. Desde comprar artículos de segunda mano de todo tipo hasta compartir medio de transporte, pasando por grupos de consumo para surtir nuestra despensa.
  5. Ahorra en alimentación a la vez que practicas el consumo responsable. Consumir productos de temporada es una fantástica forma de ahorrar en la cesta de la compra. Además, contribuimos a la economía sostenible, lo que a la larga repercutirá en el ahorro social.

Como ves, la clave está en organizar el presupuesto familiar al detalle. Si distinguimos los diferentes tipos de gastos podremos ajustar el presupuesto para no gastar más de lo necesario y aprender a ahorrar. Recuerda que al preahorrar o pagándote primero a ti mismo antes de que finalice el mes contribuyes al disfrute de un colchón económico cada vez más mullido. ¿Necesitas ayuda para gestionar tus finanzas? Ponte en manos de expertos que te asesoren sobre la mejor forma de alcanzar tus objetivos económicos. 

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