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Cartas del Presidente: Emilio Montaraz Castañon

La oportunidad

En una época estable, cada uno ocupa un lugar determinado y es difícil que se abran nuevos nichos de oportunidad. Además, si yo ya tengo mi puesto de trabajo y una especialización mayor cada día que pasa, prefiero mantener mi posición.

Sin embargo, cuando el cambio es la única constante, la inestabilidad que produce nos desplaza dejándonos a merced de las circunstancias, a no ser que asumamos la responsabilidad de aprender y adaptarnos a las mismas. Pero esto nos obliga a realizar un esfuerzo.

                Es el momento que nos toca vivir y tengo la certeza absoluta de que esos tiempos ya nunca volverán, por mucha nostalgia que tengamos de ellos. Recuerda que hoy al vaso le queda mucho por llenar y aquí estamos para hacerlo, pues es tiempo de emprendedores.

                Precisamente de las manos de ese cambio surge y resalta con firmeza la figura del emprendedor, pues su carácter es el idóneo para gestionar el presente con visión clara del futuro. Si llegara el momento en el que la cordura reinara, nuestros dirigentes facilitarían el camino de estas personas que, por sus cualidades, actitud, preparación y visión, son los únicos capaces de gobernar el barco en medio de la tormenta, corregir derivas y llegar a buen puerto.

                Es más fácil y políticamente muy rentable, conducir a la gentecon políticas de pleno empleo, porque es lo que la mayoría demanda como necesidad impuesta por los paradigmas existentes. La realidad se impone y solo unos pocos toman decisiones, pero la necedad de perseguir lo que ya no existe para la mayoría, continúa alimentándose desde la propia escuela. Cada vez existirá menos empleo tal y como lo conocemos, dando paso hacia el autoempleo, ¡que sigue siendo trabajo! y además existe. Deberíamos de empezar cambiando la expresión “pleno empleo” por “pleno trabajo”, con lo que al menos apuntaríamos certeramente y más personas darían en la diana.

                Aunque las oportunidades se dan a nuestro alrededor de forma constante, la mayoría las rechaza por distintas razones, normalmente subjetivas, o simplemente al no reconocerlas por falta de preparación. La oportunidad llegará a ti cuando tú estés preparado.

                El ejemplo que te pongo a continuación es un tanto surrealista, extremo y absurdo, pero creo que define muy claramente a lo que me refiero en relación con nuestra actitud, lo que no me cabe ninguna duda es que te invita a reflexionar.

                Imagínate que te ofrezco 10.000.000 de euros si en este momento me hablas de forma coherente durante 5 minutos en chino mandarín. Como no tienes ni idea (es el supuesto), acabas de perder la gran oportunidad de tu vida. Si hubieras estado preparado ¿la habrías aprovechado? ¡Por supuesto que sí!, pues no te costaría ningún esfuerzo.

                Aunque las oportunidades tienen todas fecha de caducidad, vuelve a imaginarte que la propuesta que te hago es la de que, si dentro de un año exactamente, eres capaz de hablar en ese idioma durante los mismos 5 minutos, te doy los 10.000.000€ que ahora mismo deposito ante notario, para tu seguridad, ¿qué harías? Quizás, como no sabes chino, no lo veas como oportunidad para ti y te olvides de ello. O lo más probable sea que te pongas a estudiar chino como un obseso y al cabo de un año, no solo hables 5 minutos, sino 30 para asegurarte el éxito. ¿Qué llegarías a hacer para asegurarlo?

                ¿Te paralizarías diciendo: no tengo dinero para ir a una academia…, no tengo tiempo para estudiar…, mi trabajo me lo impide…, no me siento capaz… ¡Por favor!, buscarías el dinero, dedicarías el tiempo que hiciera falta, dejarías tu empleo y desarrollarías tus capacidades… ¡Incluso te irías a China a vivir durante ese año! ¿Dirías “no podré ganarlo porque no tengo dinero para el viaje…”, o “me voy, aunque sea en autostop”.

                Creo que más absurdo que el ejemplo, son las excusas que nos impiden realizar ese esfuerzo  que nos libera; son los miedos que nos paralizan aferrándonos a un pasado que ya se fue.

                No escasean las oportunidades, sino los sueños que nos empujan hacia adelante. Nadie nos ha enseñado a soñar; lo hacíamos de niños, pero la “realidad y el entorno”, pronto se encargó de apagarlos. Un emprendedor se alimenta de sueños, pues son los que proveen de la energía suficiente para pagar el precio. El premio siempre viene detrás. A propósito ¿Cuál es tu sueño?

                Un día desperté en medio de una cómoda y confortable rutina. Alguien me dijo que desarrollara mi capacidad de soñar; que podía llegar a obtener cuanto me propusiera en la vida si el sueño era lo suficientemente fuerte y no lo perdía de vista. Escribí mis sueños en lugar visible y día tras día comencé a avanzar por de ellos. El problema a partir de entonces no era la inexistencia de oportunidad, sino las decisiones constantes a tomar por la cantidad de oportunidades que aparecen. Uno tras otro fueron haciéndose realidad todos ellos y la sensación de libertad, como capacidad de pensar y hacer según mi propia voluntad y conciencia, siempre camina conmigo.

                Barymont es hoy un claro referente de oportunidad para todo emprendedor, extensible a los clientes a través de nuestra cruzada. Es una empresa de destino para quien la aproveche y, sin necesidad de hablar chino, te aseguro que deja atrás el “pelotazo” de 5 minutos por un año de esfuerzo. Mereces más que eso y por ello Barymont está preparado como vehículo, para que nunca tengas que decir pude hacerlo ¡y no lo hice!

                La oportunidad está preparada para ti. ¿Estás tú preparado para ella?

 

Emilio Montaraz Castañon

Presidente de BARYMONT & ASOCIADOS, S.A.

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