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Fondo de emergencia: una herramienta clave para tu bienestar económico

En la vida es inevitable que se presenten situaciones inesperadas; una avería del coche, una visita no esperada al dentista, una enfermedad… Las emergencias que pueden ocurrirte son infinitas y suelen ser muy poco oportunas. Por eso, tener un fondo de emergencia para posibles imprevistos es necesario para evitar gastar más de lo necesario cuando se den estas situaciones. De esa forma evitas pedir un crédito (en el que tendrás que hacer frente a los intereses) o utilizar tus inversiones a largo plazo (como fondos de inversión).

Por estas razones, contar con un fondo de emergencia es clave en tu plan financiero individual y/o familiar. De él dependen:

  • Tu tranquilidad económica para afrontar posibles emergencias en el presente y
  • Dar estabilidad a tu plan económico futuro con objetivos más importantes.

¿Son razones suficientes para ti y tu familia? Si la respuesta es afirmativa y actualmente no dispones de un fondo de emergencia, sigue leyendo. En este artículo te damos las claves para crear tu primer fondo de emergencia.

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Preguntas comunes sobre un fondo de emergencia

¿Para qué sirve realmente? ¿Cuánto dinero debe contener? ¿Cuánto tardaré en construirlo? ¿Dónde debo guardarlo? Estas son las preguntas más habituales de personas que se plantean crear su fondo de emergencia.

¿Qué utilidad real tendrá?

Un fondo de emergencia te será muy útil, ya que cumplirá las siguientes funciones esenciales para tu economía:

  1. Podrás hacer frente a emergencias, que es su función principal. Por emergencias definimos situaciones en las que necesitas realizar un desembolso rápido e inesperado de dinero, como una avería del coche o de algún electrodoméstico, un accidente en casa, costear los gastos de una enfermedad imprevista o reemplazar tu teléfono móvil porque se ha estropeado.

El mayor beneficio de haber previsto un fondo de emergencia para afrontar estas situaciones es el bienestar y la tranquilidad que te proporcionará a ti y a tu familia saber que estás cubierto ante cualquier imprevisto. Cuando una situación imprevista te suceda, evitarás utilizar la tarjeta o pedir préstamos, es decir, encarecer tu vida, y podrás mantener intacto tu ahorro o inversión para tu futuro y el de tu familia.

  1. No será necesario que rescates dinero de tu plan de ahorro que tienes destinado para construir una renta vitalicia.
  1. También permanecerá intacto el ahorro inversión que estás construyendo para que tus hijos puedan tener acceso a una buena educación.

De esta forma, con un plan de emergencia no sólo te proteges de los imprevistos, también aseguras tus proyectos de futuro.

¿Qué cantidad de dinero deberás tener?

Este cálculo varía en función de cuál es tu estilo de vida y tus necesidades. Así pues, la cantidad que debes guardar dependerá de varios factores, como, por ejemplo:

  1. La estabilidad en tu trabajo. Si cuentas con un trabajo estable (pocos lo son hoy en día más allá del funcionariado), sabes que salvo una situación muy grave siempre contarás con ingresos, con lo cual tu plan de emergencia puede ser menor.
  1. Cuántos hijos tienes. Tener más hijos multiplica las posibles emergencias, pues será necesario atender a las de todos y tu plan de emergencia será mayor.
  2. Los gastos mensuales. Aquí entra en juego tu estilo de vida, cuánto dinero gastas de media mensualmente. Para calcularlo, ten en cuenta también los gastos anuales. Por ejemplo, el seguro del coche o el de salud, o los impuestos que se pagan una vez al año. Divídelos entre los doce meses del año y añade el resultado a tu cálculo de gastos mensual. Cuanto mayor sea el porcentaje de lo que gastas sobre lo que ganas, mayor debe ser tu plan de emergencia.

Revisados estos criterios, aquí tienes algunas pautas para realizar el cálculo de tu fondo de emergencia:

  • Normalmente se recomienda una cantidad equivalente a tus gastos corrientes mensuales multiplicado por 3, 4, 5 o 6 meses.
  • Por ejemplo, si tu trabajo es estable y tienes unos gastos generales de 2000€ al mes, podrías situarte entre los 6000 y 8000€.

Esta es tu meta, lo que no quiere decir que tengas que ahorrarlo de golpe, pero sí debes dar prioridad sobre cualquier otra inversión precisamente para mantener su utilidad real. Puedes empezar con una cantidad de, por ejemplo, 1000€, e ir añadiendo un poco todos los meses hasta llegar a alcanzar tu objetivo. Al fin y al cabo, se trata de un fondo de emergencia. Es decir, no vas a tener que gastarlo inmediatamente, sólo si se da alguna circunstancia que implique un aumento imprevisto de tus gastos mensuales.

¿Cómo puedes construir un fondo de emergencia y en cuánto tiempo?

Intenta ser disciplinado, y dale importancia a contar con este fondo de emergencia. De lo contrario pasarán los meses y lo que es una buena idea se habrá convertido en papel mojado. Reservar una parte de tus ingresos para crear el fondo estableciendo una cantidad fija mensual y establece un periodo tras el cual llegarás a tu objetivo. De esta forma, serás sistemático a la hora de ahorrar ese poquito cada mes que va destinado a este fin. Además, cuentas con algunas utilidades o trucos que te ayudarán a llegar a tu objetivo con menor esfuerzo:

  • Crea otra cuenta bancaria separada para acumularlo y ordena una transferencia automática desde la cuenta receptora de tus ingresos. Lo que no lo ves, no lo gastas, y si pagas a tu fondo de emergencia primero, reducirás gastos de otros ámbitos menos necesarios.
  • Establece una cantidad mensual y un plazo concreto. No seas demasiado ambicioso, lo importante es la constancia.
  • Cuando tengas un ingreso extraordinario, dedica una parte del mismo a ampliar tu fondo de emergencia.
  • Revisa tus gastos mensuales con la idea de reducir algún gasto e incluso eliminarlo para generar una mayor capacidad de ahorro.

¿Dónde podrás acumularlo y mantenerlo?

Recuerda que, al tratarse de un fondo de emergencia, la característica principal que debe tener el lugar en el que guardarás tu dinero es que te permita tener un fácil y rápido acceso para así poder hacer frente al imprevisto.

Además debe ser un lugar seguro. Evita las inversiones aunque te lo parezcan, pues podría darse el caso de que en el momento de necesitar tu fondo esa inversión esté en negativo.

Además, la herramienta que elijas debe tener liquidez, es decir, que te permita acceder a tu dinero sin restricciones. Por ejemplo, un depósito a plazo fijo puede ser una opción segura, pero penalizarte en caso de que quieras utilizar tu dinero antes del periodo estipulado.

Por todo ello, algunas de las mejores opciones son:

  • Una cuenta de ahorro.
  • Un depósito que no tenga penalizaciones en caso de rescatar.
  • Un seguro de ahorro que no tenga penalizaciones en caso de rescatar.

Ten en cuenta dos elementos importantes:

  • Siempre que dispongas de una cantidad para una emergencia, establece un plan concreto para reponer el dinero lo antes posible.
  • Modifica la cantidad total de tu fondo de acuerdo a tu situación real de cada momento.

Como has visto, si aún no dispones de un fondo de emergencia, es urgente que lo pongas en marcha cuanto antes. Es fácil, no requiere un gran sacrificio. A cambio, te dará estabilidad en tu economía presente y protegerá tus planes económicos para tu futuro.

Consultar a un asesor es una buena idea, ya que te ayudará a crearlo y diseñará tu plan financiero teniendo como base este pilar fundamental o piedra angular de tu bienestar económico que es el fondo de emergencia.

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