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Apalancamiento financiero: qué es, pros y contras

Es probable que hayas oído o leído alguna vez que una operación se ha realizado con apalancamiento financiero. Al escuchar la expresión a más de uno se le podría venir a la cabeza esa persona que se “apalanca” en el sofá cuando hay que hacer alguna tarea… Pero ¡nada más lejos de la realidad! Aunque de hacer palanca se trata, para que no te surjan dudas, hemos preparado este artículo para explicarte qué es el apalancamiento financiero y cuáles son sus ventajas e inconvenientes.

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¿Qué es el apalancamiento financiero?

Apalancarse (en el contexto financiero, claro) es sinónimo de endeudarse para invertir. Este concepto puede aplicarse al ámbito financiero de una empresa, pero también al de familias y particulares. La palabra apalancamiento proviene del verbo apalancar, que en sentido estricto quiere decir “mover algo con la ayuda de una palanca”. El apalancamiento financiero consiste en usar, a modo de palanca, mecanismos que permitan aumentar la rentabilidad de una inversión.

En este sentido, la estrategia principal para apalancarse es la deuda. Si pides dinero para invertir, podrás aumentar la inversión gracias a lo prestado. De este modo, es lógico pensar que los beneficios serán mayores aunque, recuerda: deberás pagar intereses.

Si inviertes más dinero del que realmente tienes, podrás obtener más beneficios, aunque también tendrás más pérdidas si la operación sale mal, que si solo hubieras invertido tu capital. Una operación con deuda tiene más rentabilidad con respecto al propio capital invertido. A mayor deuda, mayor apalancamiento. Es decir, más pagos de interés sobre esa deuda, lo que afecta negativamente a las ganancias.

El apalancamiento financiero puede confundirse con un crédito ordinario. La diferencia es de matiz: el apalancamiento financiero busca obtener rentabilidad por los fondos prestados, es decir, conseguir dinero a partir de un capital que no se tiene.

Cómo calcular la ratio de apalancamiento financiero

La ratio de apalancamiento financiero, que indica el nivel de deuda de una operación inversora, se expresa mediante la fórmula: 

Capital total invertido/Capital propio

El grado de apalancamiento financiero se expresa en unidades fraccionadas, ya que se trata de la relación entre el capital propio y el crédito invertido. Por ejemplo, un apalancamiento 1:3 significa que por cada euro invertido hay dos de deuda; es decir, solo el 33% del capital aportado a la inversión es propio.

Si decides utilizar el apalancamiento financiero, es fundamental que lo hagas con cabeza y busques asesoramiento. No te arriesgues sin tener la cultura financiera apropiada, porque podría salir muy mal.

Ejemplo de apalancamiento financiero

Para que no quede ninguna duda, veamos un caso práctico en dos supuestos: si la inversión sale bien y si sale mal. La situación es la siguiente.: tienes la oportunidad de comprar una casa muy bien situada. La inversión es de 200.000€. Inviertes todos tus ahorros y adquieres la vivienda. Al cabo de un año, el precio del inmueble ha aumentado; vale 350.000€, y decides venderla. La rentabilidad de esta operación es muy positiva: has ganado 150.000€.

Apalancamiento en las ganancias

Si decides apalancarte, la rentabilidad será diferente. Si solicitas a tu banco un crédito, por ejemplo de la mitad del precio de la vivienda, es decir 100.000€, al 10% de interés. Al cabo de un año, la vivienda vale 350.000 euros y la vendes. ¿En qué ha cambiado la rentabilidad?

Lo primero que debes hacer es restar a lo obtenido de la venta de la vivienda el crédito y sus intereses, es decir, 110.000€. El resultado son 240.000€, a los que de nuevo debes restar los 100.000€ que has usado de tus ahorros para comprar la casa. Así, te quedarían 140.000€. Teniendo en cuenta que solo has invertido 100.000€ propios inicialmente, es una muy buena rentabilidad.

Apalancamiento en las pérdidas

Ahora imagina que la casa se devalúa por un desastre natural en la zona y un año después sólo puedes venderla por 150.000€. Si le restas los 110.000€ que le debes al banco y los ahorros invertidos inicialmente, estarás en números rojos.

Como has podido comprobar, con el apalancamiento financiero las ganancias se pueden multiplicar, pero también pueden hacerlo las pérdidas.

Ventajas e inconvenientes del apalancamiento financiero

Una operación para invertir con apalancamiento financiero puede ir bien o puede ir mal. En el primero de los casos, se multiplica la rentabilidad, la inversión funciona y con lo ganado puedes devolver el crédito y hacer frente a los intereses. 

Pero si sale mal, puedes tener serios problemas para devolver el crédito y encontrarte en la  obligación de declararte insolvente.

Decidir apalancarse es una decisión seria, un riesgo financiero extremadamente alto. Si la operación sale mal, no solo perderás lo invertido, sino también un dinero que no habías previsto gastar: el del crédito y sus intereses. Por ejemplo, una operación apalancada en 1:2 que sale mal, y en la que se han invertido 1.000€, implica perder 2.000€, de los que la mitad no son tuyos, y generan intereses.

Si la inversión genera mayores ingresos que los intereses a pagar, la operación será segura, con rentabilidades multiplicadas. Si ocurre lo contrario, la operación empieza a ser problemática.

El mejor consejo es no invertir lo que no tienes. La avaricia es siempre una mala consejera.

El apalancamiento financiero en tus finanzas personales

Para llevar a cabo este tipo de operaciones en tus finanzas personales, es importantísimo contar con asesoramiento financiero. De este modo, podrás decidir mejor qué tipo de inversiones hacer para lograr un mayor ahorro. Este ahorro se calcula cuando la revalorización de lo comprado es muy superior al dinero prestado. Como en el ejemplo de la casa, cuando sale bien. La compra de vivienda es una buena ocasión para apalancarse.

Pero además de la vivienda, el apalancamiento financiero también es frecuente en otro tipo de inversiones, como por ejemplo en bolsa, o en inversiones de emprendimiento, en un negocio propio. Es decir, los créditos suelen ir de la mano de las grandes inversiones, pues los requisitos son exigentes: estabilidad laboral, motivo de la solicitud, capacidad de generar ingresos…

Como has visto, las posibilidades del apalancamiento financiero son muchas, y los beneficios pueden ser cuantiosos. Teniendo toda la información en la mano, ¿lo pondrías en práctica? En cualquier caso, recuerda que la gestión de tus finanzas es un tema central y que debes revisar la rentabilidad que te ofrecen los ahorros para que puedas estimar la buena salud de tus finanzas y de tu economía en general. Y, por supuesto, ante cualquier duda, busca  asesoramiento.

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Mi nombre es Luis y mi libertad financiera es de 14 años. Es decir, si mañana dejase mi empleo, podría mantener el mismo nivel de vida sin trabajar hasta 2038.

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